lunes, 28 de septiembre de 2009

El gol del fin del mundo

Viernes 23 de Octubre del año 2011

Los noticieros de todo el mundo informan que “el cometa Felmun se dirige inevitablemente hacia la tierra, ya no hay posibilidades de que el mismo cambie de trayectoria. Los expertos estiman que el impacto se producirá mañana por la tarde. Millones de personas de todos los continentes se concentran en los templos de las distintas religiones para orar y dejar en manos de Dios la existencia de nuestra especie. Los mas destacados científicos del mundo sostienen que no hay prácticamente esperanzas de sobre vida después del impacto.”

Sábado 24 de Octubre de año 2011, 15 hs.

Julio apaga la televisión y luego arma pacientemente su bolso, guarda cuidadosamente los botines, las canilleras y una vieja camiseta de River Plate. Después reúne a toda la familia en su cuarto y sin decir una sola palabra recorre con su mirada cada uno de los rostros de sus seres queridos como deseando guardar en su memoria lo que siempre ha llevado en su corazón. Sus ojos no pueden ocultar el dolor y la angustia, aunque transmitiendo cierta tranquilidad los abrazo a todos y en silencio se despidió.

Julio sabia perfectamente que ya no había mas tiempo, que Dios solo le había dado unas cuantas horas para cumplir su sueño, que seria muy terrible dejar la vida sin sentir que él podría lograrlo, que podría sentir en carne propia lo que siempre anhelo y nunca consiguió.

Al salir a la calle noto que el cielo tenia un color distinto al habitual, si bien no había una sola nube, el celeste era invadido por un extraño amarillo, a los pocos metros su caminar pausado se transformo en una marcha intensa y constante, necesitaba llegar lo antes posible, al doblar la esquina sintió cierto alivio al ver que en el campo de juego había suficientes jugadores como para disputar un partido de fútbol. Supo que no era el único loco capaz de postergar tan magnifico acontecimiento ni aunque el fin del mundo estuviese por llegar.

Se dirigió rápidamente hacia donde estaba Enrique, uno de sus mas conspicuos amigos, cómplice de muchas tardes de futbol y alegrías, lo aparto del grupo de muchachos con quien deliberaba sobre la formación de los equipo y con cierta vergüenza le rebelo su secreto mas preciado. La charla fue muy escueta, extremadamente directa y emotiva, Enrique lo observaba como no entendiendo lo que Julio quería decir hasta que finalmente pudo descargar esa angustia que lo atormentaba desde hacia muchos años. Los minutos apremiaban, un viento muy fuerte comenzaba a enloquecer a la fila de álamos que rodeaban la cancha, mientras sus hojas desquiciadas no dejaban de volar de un lado para otro. Todo el mundo en los alrededores corría en busca de alguna guarida colosal que solo en la ficción encontrarían, sirenas lejanas creaban un concierto de terror y resignación mientras las radios emitían sonidos con pura interferencia.

Pero en el campo de juego no importaba lo que estaba por suceder, todos estaban listos para comenzar el último partido de sus vidas.

Enrique pidió jugar en el mismo equipo que Julio, le propuso a este que jugara de delantero, puesto al que no estaba habituado dado que él siempre había jugado como marcador central,. A las 16hs exactas el balón comenzó a rodar, a los pocos minutos ya se podía percibir que el partido iba a ser peleado y parejo, ambos bandos querían lograr el último triunfo de sus vidas.

Las cosas se pusieron tensas cuando un ligero temblor sacudió el campo de juego, tardaron un par de minutos en reanudar el encuentro pero a los pocos segundos algo mas grave aun altero el animo de todos. Un pase perfecto de Jorge Chop dejaba a Julio solo frente al arco pero este al intentar empujar el balón se resbala facilitando la tarea del arquero quien evita sin mucha angustia la caída su valla.

Jorge no dejaba de insultarlo desaforadamente mientras Julio con su cabeza gacha volvía al trotecito para el centro de la cancha, mientras pensaba que ya no le quedaba tiempo, que debía resignarse, quizás el destino se había ensañado con él y por mas voluntad que ponga ya no podía hacer nada.

El cielo ya no era tal, un gris profundo y tenebroso tapizaba un seguro escenario por donde debían de llegar los bíblicos jinetes del Apocalipsis. El viento se tornaba huracanado y los gritos lejanos ya casi ni se oían.

Faltaban solo cinco minutos y el partido seguía cero a cero, fue entonces cuando tomo la pelota Enrique emprendiendo una veloz carrera, quizás ayudado por el viento o por su propia necesidad, llego hasta el área adversaria y con un amague de manual dejo tirado por el suelo al arquero quien al ver su orgullo herido en un ultimo esfuerzo desesperado intenta recuperar la pelota no sin antes cometer un claro penal al caer sobre toda la humanidad del frágil atacante.

El viento se detuvo súbitamente y una gran bola de fuego comenzaba a desplegarse amenazante sobre el horizonte, un color púrpura indescriptible teñía su contorno y quizás los últimos instantes de vida sobre la tierra.

Enrique tomo la pelota y la apoyo en el punto del penal, busco con su mirada a Julio y con un gesto elocuente lo llamo a participar de la definitiva y ultima oportunidad de su vida.

Su piel irradiaba todo el nerviosismo de una situación extrema, un cúmulo de sensaciones que lo habían acompañado eternamente ahora transitaban como un video en cámara rápida por su mente. Nadie salvo Enrique sabia que por su corazón jamás había pasado el sentimiento del placer que significa hacer un Gol, que curiosa contradicción justamente él un tipo exitoso en todos los ordenes de la vida, llevaba bien guardado en su interior una eterna insatisfacción que necesitaba eliminar.

Un nuevo temblor, esta vez mas intenso, sacudió a todos y principalmente a Julio quien se concentro en un único objetivo, hacer que la pelota toque la red, tomo una corta carrera e impacto el balón en su parte superior , su trayectoria era incierta pero cuando el mismo tomo rumbo se observo que no seria otro que el poste derecho del arquero, allí en su lado interno pego y mientras transitaba la línea de cal una ráfaga de viento piadoso la llevo al fondo del arco transformando en Gol su penuria tan sufrida.

Solo al sentir el rugir de la tierra que se entregaba a su exterminio y el claro grito de sus compañero celebrando el último gol que verían, Julio supo que lo había conseguido.

Levanto sus brazos queriendo abrazar el infinito como en un rito de adoración al mismísimo Dios, mientras su cuerpo descargaba todo el peso sobre sus rodillas que apoyadas sobre un resquicio de verde soportaba a una masa de huesos y carne que lo abrazaban tratando de mezclarse en su piel. Sus ojos humedecidos se abrieron buscando el sol y allí se dio cuenta que el celeste ahora era mas claro que nunca.

Domingo 25 de Octubre de año 2011, los noticieros de todo el Mundo anuncian que definitivamente Dios existe, ya que la única explicación que los científicos pudieron dar sobre el inexplicable cambio de trayectoria del cometa Felmun, minutos antes de chocar contra la Tierra, se debió a un milagro o quizás dos..

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