viernes, 19 de julio de 2024

LA AMISTAD

LA AMISTAD

Durante nuestra vida transitamos caminos que suelen tener ciertas situaciones que sin duda forman parte de la construcción de nuestra propia historia personal. Para algunos esos caminos no ha sido nada fáciles, pero seguramente, las dificultades atravesadas fueron menores cuando al caminar tienes a tu lado a tus amigos

Y así comienza algo que nos ha quedado guardado a fuego en nuestros corazones, desde la misma infancia, desde el mismo momento en que podemos relacionarnos con alguien para el simple hecho de jugar y divertimos. Entonces revisas en tu historia y ves una secuencia de imágenes que están grabados en la memoria de la felicidad.

Aquellos picados en potreros de pastos duros y arcos de trocos de palmera, tardes de bolitas y gomeras, aventuras de capturas de mandarina de lugares prohibidos pero permitidos. Cazadores de mariposas multicolores con arpones fabricadas con ramas de paraíso

Alegrías compartidas de fogatas invernales o de bicicleteadas a lugares por conocer y esa necesidad profunda por ir un poco más lejos

Lluvias sin paraguas y calles inundadas, el barro divertido de un partido memorable donde terminar limpio estaba prohibido

Aquellos aromas que formaron nuestra infancia y que compartimos en el profundo sentido del olfato, que nos han identificado en el tiempo, como olvidar el olor de los tilos o el jazmín cuando comienza el verano, o el de una pelota número cinco recién engrasada, o los azares en primavera, o el de las pizzas calentitas que vendían en el recreo de las diez, o el de la tierra mojada cuando comienza a llover

Y fuimos creciendo, casi sin darnos cuenta, mientras jugábamos a las figuritas, recuerdo que buscábamos la difícil, esa que nos llevaba a llenar el álbum para ganar el premio máximo, la preciada pelota de futbol

En tiempos donde no existía el Google y el ingenio nos invitaba a pensar, pasábamos las tardes diseñando autitos de carrera, inventando sistemas de desplazamiento que utilizaban principios de la física, aplicando diversos tipos de cucharitas, masillas y ruedas que podían transformar a un simple autito de plástico en un extraordinario bólido capaz de alcanzar velocidades indescifrables

La importancia del barrio y sus calles recién asfaltadas, tardecitas de otoño con esquinas de charlas memorables y aquella luz de mercurio que al encenderse alertaba que era hora de volver a casa

Como olvidar el abrazo comunitario, cuando el gol destraba el partido para ganarle al clásico rival, que por cierto generalmente solían ser los chicos del otro grado o en algunos casos los del equipo del otro barrio

Y cuando el verano decía presente y el calor conspiraba contra cualquier actividad al aire libre, surgía la imperiosa necesidad de ir a la pileta del club, oasis perfecto para el disfrute estival, partidos interminables de metegol, que funcionaba con fichas no legales fabricadas con las tapitas de coca cola raspadas contra las baldosas ásperas que bordeaban el buffet

Nunca faltaba el galán que esgrimía su atlética fisonomía desde las alturas del trampolín, tomándose un tiempo de concentración lo suficientemente largo como para que las chicas que estaban en los bordes de la pileta prestaran atención en él

Y el verano transcurría hasta llegar el carnaval y los corsos, surgía entonces la confrontación bélica acuífera que transformaba por una semana a cada uno de los rincones del pueblo en un campo de batalla sin compasiones, aunque seguramente alguna que otra pasión de verano se hacía presente cuando llegaban los bailes y te encontrabas con aquella chica que tanto mirabas en la escuela.

No se cómo paso, pero de un día para otro crecimos, la inocencia y la despreocupación se despidió de nosotros y adquirimos algo muy extraño de entender: La responsabilidad, las obligaciones, el necesario orden de la vida que alguien alguna vez escribió y del que tarde o temprano pasamos a ser parte y así apareció una nueva palabra, ahora somos Adultos

Pero lo extraordinario de todo esto es que lo que vivimos quedo siempre latiendo en nuestros corazones, por eso es que cada tanto volvemos a ser niños, y saben cómo ocurre esto, ocurre cuando nos volvemos a reencontrar con los AMIGOS y aunque en algunos casos pueden pasar años sin vernos, al momento del reencuentro vuelven a nuestra memoria aquellos días que nos formaron y que compartimos en la maravillosa aventura de crecer

Y surge ese abrazo del alma que lo dice todo sin pronunciar una palabra, esa mirada a los ojos que muestra un afecto que se sigue guardado en el corazón a pesar del tiempo, dejando de lado las vanidades y las injusticias, las tristezas temporales y los egoísmos traicioneros haciendo prevalecer esa misteriosa y hermosa aventura compartida “LA AMISTAD”.