El tiempo,
no es simplemente una forma de medir acontecimientos o de establecer parámetros
de referencia para contar o celebrar aniversarios, cumpleaños o diversas
conmemoraciones.
El tiempo es
aquel que se nos escapa en un instante, en un segundo o en un día cuando no lo
sabemos aprovechar, quizás no lo valoramos cuando lo tenemos, quizás solo nos
damos cuenta que existe cuando ya no lo tenemos y he aquí la vida y su relación
con esta rica variable. Y como su relación se estima en función a como
aprovechamos cada uno de los segundos
transcurridos
Y entre la
vida y el tiempo se desprende una pregunta: ¿Qué es lo verdaderamente
importante?
Muchas veces
nos planteamos cuantos momentos plenamente felices tenemos en nuestras vidas,
seguramente algunos de esos momentos no lo valoramos por la variable tiempo que
nos propone mirar lo que ha de venir y nos impide ver lo que tenemos en este
preciso momento.
Lo simple,
lo trivial, lo loco, lo sublime, la música, un buen libro, la charla con un
amigo, un abrazo, una mirada, un sueño, una escucha, un proyecto, una idea, un
lugar, respirar simplemente respirar y saber que todo lo bueno está sucediendo
ahora.
El tiempo es
la variable que debemos saber aplicar para que la vida sea realmente un festejo
que valga la pena disfrutar sin mirar el reloj, no podemos transformar esa variable en una constante que altere el equilibrio justo de la felicidad.