lunes, 4 de febrero de 2019

El dilema del que no corre y yo


Seguramente que una de las cosas más importantes que tiene la previa de un partido de futbol entre amigos  son  las charlas, abrazos, encuentros, gastadas y chusmerios de lo que paso en la semana. En otras épocas en donde los años no nos acosaban tanto como ahora, utilizábamos al menos 30 minutos para entrar en calor y hacer ejercicios precompetitivos, pero cuando superas los 50 la previa es mera elongación sutil
Por supuesto que toda esa camaradería ocurrente y displicente , se torna en preocupación y hasta en intolerancia a medida que se van armando los equipos.
He aquí en donde deseo hacer un pequeño paréntesis para explicar este interesante proceso de selección que mezcla la lógica con la ambición, la táctica con la afinidad y principalmente el equilibrio con el deseo de ganar.
Siempre existieron diferentes métodos de selección para conformar equipos en un picado con amigos.
Primitivamente el clásico pan y queso, o pisadita, en el cual los dos supuestos capitanes de los equipos dirimían quien inicia la selección de los jugadores y lo hacían en una serie de pasos unos pegados a otros en la misma dirección con el objeto de llegar primero a pisar la zapatilla del otro.
En esos casos los criterios de selección pueden ser variados, algunos optan por tener en primer lugar al mejor arquero, otros al mejor jugador de campo, otros prefieren asegurarse los mejores en cada línea- Lo más triste de este sistema es ser el último en ser seleccionado, aquí se pueden suponer dos cosas:  que te pasaron por alto por una cuestión de posición en la cancha o porque realmente te debes enfrentar a que sos el peor jugador disponible.
Otro de los Métodos habilitados y menos nocivo, “en principio”, es el reparte camiseta. Consiste en que un histórico del grupo, quien conoce a la perfección con que jugadores cuenta, va repartiendo camisetas de un equipo y de otro por puesto y capacidad de juego. Primero selecciona Defensores, luego Mediocampistas, luego Delanteros, por último, asigna un arquero para uno y otro bando. En algunas circunstancias cuando suelen observarse jugadores de mayor manejo de balón, es decir “un distinto”, se trata de compensar asignando un distinto para cada equipo, siempre con el firme espíritu de equilibrar el juego.
Una vez concluido el proceso de selección seguramente se pondrá de manifiesto el efecto contrario al estado de camaradería reinante en la previa del inicio del juego. He aquí donde se podrán escuchar frases antológicas que solo en este tipo de eventos se expresan con tanta firmeza y vehemencia.
Los Blancos tienen Robo
En el Azul están todos los que corren
Vos te armas el equipo siempre para ganar
Al gordo llévatelo vos, solo ocupa lugar
Che nosotros jugamos sin arquero
Siempre lo mismo, los únicos defensores los tienen ellos
Nosotros no tenemos a nadie que patee al arco
Porque no te llevas al árbitro también
Tienen a todos los que corren y encima se lo llevan a Oscar
Che boludo si Enrique juega para ustedes dame al menos dos jugadores mas
 El tiempo estimado en el intercambio de apreciaciones sobre la conformación de los equipos ronda generalmente unos 15 minutos, hasta que alguno se cansa mueve la pelota para adelante y comienza el partido más esperado de toda la semana.
Nadie puede negar que la adrenalina de un partido de futbol es difícil de explicar, son 90 minutos únicos en donde lo único que importa es llegar al arco rival y empujar la pelota al fondo del arco. Nos olvidamos de que los oponentes son amigos y en futuros sábados seguramente compañeros de juegos, solo queremos ganar y si podemos hacerlo bien mejor aún.
Mientras el partido sea parejo se percibe una solidaridad fraterna, con aliento y apoyo incondicional de un compañero al otro. El problema comienza cuando uno de los equipos saca más de tres goles de ventaja sobre el otro.
El tono de interlocución va mutando , pasando de una expresión oral intensa a un grito cavernícola despabilante
-         A Ver si bajan un poquito, son todos turista allá arriba
-         Gordo a ver si agarras alguno en el medio, aunque sea molesta un poquito querido. Para hacer sobra esta el ombú
-         Tano los azules son los nuestros la PQTP
-         Arquero se trata que la pelota no ingrese al arco, que no entendes de eso?
Cuando la diferencia excede los 5 goles comienza un proceso un poco mas intenso
Seguramente uno de los jugadores se sacara la camiseta y la arrojaran contra el banco de suplentes, saliendo del campo caminando en forma acelerada y expresando una serie de protestas a saber:
-         El único boludo que corre soy yo
-         Siempre hacen lo mismo arman los equipos como el orto
-         Y vos pelotudo de que te reis si no corriste en todo el partido
-         Yo no vengo a perder el tiempo y que se diviertan con mingo, váyanse todos a la concha de la lora
-         Y vos boludo venís a jugar medio tiempo y te vas a la mierda y nos cagas siempre
-         No se puede jugar con pibes que corren como libres, yo no vengo mas
A modo de síntesis explayo algunos de los improperios , me pareció oportuno no abusar de tanta lirica del potrero.
Ocurrido el altercado comienzan a tener protagonismo los jugadores que intentan calmar los ánimos, por dos motivos importantes, el primero para hacer recapacitar al compañero atrapado en un ataque de ira digno del exorcista y el segundo para que los equipo sigan teniendo 11 jugadores por lado y de esa manera poder continuar con el juego
Mientras todo esto sucede 4 niños que ofician como ocasionales espectadores se preguntan si lo que están viendo es parte de un reality o estos viejos chotos están locas de verdad.
Difícil de entender para quienes no llevan en su sangre esa hermosa pasión futbolera, a los pocos minutos las broncas pasaran y volverán a ser tan amigos como lo eran antes de comenzar el partido
Poco a poco cada jugador se va yendo de la cancha, algunos caminando, otros en bicicleta y otros en auto, el sol deja ver sus últimos destellos, mientras Claudio y Marcelo van caminado lentamente con sus remeras en el hombro compartiendo una coca cola, algunas lámparas de la calle comienzan a titilar, se abrazan fuertemente  y cuando la distancia que los separa llega a los diez metros, Claudio se da vuelta y le dice, ¿porque mierda en mi equipo juegan siempre los que no corren? No se si vuelvo el sábado que viene
La noche baja el telón de un día espectacular, solo habrá que esperar 7 días para que Claudio vuelva a referirse al extraño dilema de los que no corren y él.