jueves, 21 de octubre de 2021

AMOR DE BICICLETA

 



 

 

SERGIO

El día que me regalaron la bicicleta de carrera me pareció tocar el cielo con las manos, no solo por tener una bicicleta nueva, con sistema de cambios y colores muy llamativos, sino también por haber cumplido 12 años, significaba un pasaporte a la adolescencia y una despedida inexorable de la niñez

Ese mismo día, en que mis padres me habían entregado el regalo que tanto esperaba, descubrí a la mujer más hermosa que jamás había visto, nunca supe su nombre, pero si sabía que se había mudado desde otro barrio y que su nueva casa estaba sobre la calle Solis, a solo 2 cuadras de la mía

Aquella tarde en que salí a probar la bicicleta la vi sentada en una parecita sin terminar que estaba a la entrada de su casa, en el frente había un pequeño parque con muchas flores y dos lindos naranjos que mostraban sus frutos de buen color pero además irradiaban el arroma de sus azares dando un completo compendio de sensaciones.

 La mire y ella me miro, pero como un tonto no pude saludarla, volví a pasar una y otra vez, la excusa era seguir probando la bici, nos mirábamos y no nos saludábamos, fueron 10 o 15 pasadas y las palabras no me salían, no podía pronunciar ni una sola silaba

Esa tarde fue la primera de las decenas de tardes en las que pasaba reiteradas veces por el frente de la casa de aquella chica que me había vuelto loco de amor. Su rostro era perfecto, un flequillo prolijo le daba el marco adecuado a una sonrisa que podía seducir cualquier corazón de adolescente reciente, tenía una forma muy especial de poner su cabello detrás de la oreja hasta ese detalle me gustaba,, llevaba puesto un vestido impecable que marcaba claramente algunas curvaturas de su delgado cuerpo e insinuaban algunas otras. Nuestras miradas se cruzaban como queriendo establecer una comunicación que se hacía indispensable

 Cada vez que volvía de la escuela me desviaba unas cuadras para pasar por el frente de su casa, mientras los metros transcurrían a un destino soñado imaginaba que palabras serian las adecuadas para poder entablar una conversación, ¿cuál sería la manera?, ¿cómo debería hacer para vencer  mi timidez? y así poder decir simplemente “hola” o cualquier otra palabra que me conduzca a conquistar el corazón de esa bella mujer que capturaba cada minuto de mi nueva vida adolescente

Cierta día después de haber realizado la decima vuelta en bici pasando por el frente de su casa me di cuenta que algo no estaba bien, las persianas de las ventanas estaban bajas y la puertita de entrada que accedía al parque del frente estaba cerrada con un grueso candado

Durante una semana seguí pasando insistentemente por ese circuito ciclístico que había diseñado con la única razón de pasar por la casa de quien ya había usurpado cada sueño de noches prolongadas con mil propuestas de amor que ahora nunca llegarían. Tiempo después supe que esa familia que vivía en Solis 515 se había mudado definitivamente a la capital federal.

SANDRA

A fines de noviembre de 1980 papá vendió la casa que teníamos en el barrio  San Bernardo de la localidad de General Rodríguez, el dinero de la venta venia bárbaro para terminar el departamento que estaba haciendo en Caballito y de esa manera poder mudarnos a Capital Federal. Para papá eso era muy necesario ya que estaba cansado de viajar todos los días durante mas de 4hs para ir a trabajar al banco Español, recuerdo que tomada el tren de las 6:30 hs y luego 2 colectivos y si no había problemas con el transito volvía a casa a eso de las 20hs. Por su dedicación y capacidad había logrado un importante ascenso que nos vino muy bien para poder avanzar en la obra del nuevo departamento, allí estaríamos más cómodos, quedaba a pocas cuadras del Banco y muy cerquita del colegio a donde yo debería ir a estudiar para comenzar la escuela secundaria.

La venta de la casa facilito las cosas y acelero el tiempo para nuestra llegada a la nueva residencia

Durante el tiempo que demandara la culminación de la obra en el departamento de caballito nos quedaríamos en la casa de mi abuela paterna, yo había cumplido 13 años y recuerdo especialmente el día en que llegamos a esa casa provisoria, mamá me había comprado un hermoso vestido, color cremita, me quedaba perfecto, ese mismo día lo estrene y ese mismo día conocí al chico más hermoso que jamás había visto.

En realidad conocer es una forma de decir ya que simplemente lo vi pasar una y otra vez en una bicicleta muy nueva, nuestros ojos se cruzaron de una manera mágica, su mirada me había derretido el corazón, tenía unos ojos verdes que podían decir mil cosas sin decir nada

Quise saludarlo y no me anime, sentía que él también lo quería hacer porque cada vez que pasaba giraba su cabeza como queriendo pronunciar alguna palabra

Esos días fueron inolvidables, después de hacer la tarea me sentaba en la parecita de la entrada a esperar que pasara ese chico de ojos verdes que había invadido mis sueños de felicidad

Un día pensé que debía cruzarme en su camino y preguntarle cómo se llamaba o simplemente decirle si sabía dónde había alguna heladería por aquí cerca o si iba al club o cualquier cosa que pudiera generar un tema de conversación para simplemente vencer mi timidez y quizás también la de él, nunca me anime.

Mientras seguía alimentando mis fantasías de romances iniciales y de amores infinitos, él se había transformado en mi príncipe soñado que vendría en un caballo blanco (o en una bicicleta, para mi daba lo mismo) a ofrecerme su corazón. Confié que el tiempo seria quien establecería las cosas y que más tarde o más temprano nos íbamos a encontrar y ese amor de bicicleta sería una realidad sin final

Pero el tiempo se hizo corto y en pocos días ya nos mudamos para caballito y allí deje a mi príncipe sin siquiera poder decirle que me gustaba con locura

SERGIO

Cuando uno va creciendo te das cuenta de cuantas cosas harías distinto, de cómo aquello que te parecían problemas gravísimos eran simples pavadas que ni siquiera se pueden medir en comparación a los problemas que vas teniendo en tu vida adulta.

Quizás por eso aquella añoranza de la niñez o la adolescencia donde las preocupaciones eran minimas y la inocencia una constante

Cuando cumplis 40 años por tu vida han pasado muchas cosas, en mi caso un matrimonio que no funciono, algunos amigos nuevos y otros que ya no  están, un hijo a quien amo con toda mi alma, un trabajo que me permite darme algunos gustos y la sensación que hay una felicidad pendiente por explorar.

Hace 20 años que vivo en una casa amplia en la zona de Vicente López, muy cerca de la general Paz, la consultora en la que trabajo queda en Belgrano así que estoy relativamente cerca, admito que me mata la rutina y odio lo monótono. Estoy pensando en irme a vivir a Mendoza o a Bariloche pero no creo que me anime a hacerlo hasta que mi hijo comience la universidad

Lo que si estoy seguro es que muy difícilmente vuelva a tener una relación estable con una mujer, quizás mi mala experiencia con mi ex o mi negación a abrir el corazón para el amor me hayan transformado en un divorciado duro de atrapar, o quizás también me niegue a admitir que ya no me imagino volviendo a hacer una familia. La verdad nunca estoy seguro de nada pero al mismo tiempo me cubre una coraza espesa que endurecen mis sentimientos

Un día recibí un mensaje en mi celular, era mi padre que me pedía si podía pasar por su casa para llevarme algunas cosas que eran mías, ya que quería hacer una limpieza en el viejo galponcito que usábamos como guarda tuti.

 Los tesoros de ese galponcito solían ser muchos, la propia historia de mi vida se podía recopilar entre un montón de objetos que fueron parte de mi construcción personal, aquel día me reencontré con un pedazo de mi historia. Lo que más sacudió mis sentimientos fue ver colgada de un gancho sujeto de la viga reticulada que soportaba el techo de chapas a aquella bicicleta de carreras compañera de tantas aventuras y amores truncos

Fue como retroceder en el tiempo y me transporte a aquellas tardes en que gastaba las gomas de esa bici con un mismo recorrido que me llevaba a un único destino, ver a la mujer más linda que había despertado en mí la primer pasión de pubertad.

Jamás me perdone no haberme animado a saludarla, siempre la recuerdo con su a vestido clarito, que loca sensación ella había cautivado mi corazón cuando apenas tenía 12 años, como pude ser tan tonto.

Saque la bici del gancho y me di cuenta que estaba impecable, lo observo a papá como queriendo buscar una respuesta, tenía las gomas infladas, parecía recién pintada y sobre todo bien aceitada.

Allí estaba yo, dispuesto a montarme a mi vehículo predilecto, al que me había despedido de la niñez y me regalo tantas aventuras adolescentes, necesitaba probar cómo funcionaba, si respondería a mis fuerzas, si podía ser capaz de meter un par de cambios para obtener su mejor velocidad. Allí estaba yo, en la misma calle que tantas veces me sintió transitar, por un momento cerré mis ojos y me deje llevar, la bici pareció tomar vida propia o al menos así me parecía, cuando abrí nuevamente los ojos note que estaba yendo directamente a la casa en donde tantas veces vi a aquella chica que me volvió loco de amor

SANDRA

Cumplir 41 años no es poca cosa, el tiempo invita a hacer un repaso de como construí mi vida, con realizaciones y frustraciones, con alegrías y con tristezas, en fin nada distinto de lo que hayan pasado miles de mujeres en este país, estar divorciada y con dos hijas no es muy sencillo, ser mama ocupa mucho tiempo del día, hasta dejas de vivir tus días para vivir el de ellas, pero no me arrepiento, amo a mis hijas y siento que todo lo que hago lo hago pensando en ellas, en el fondo sé que es un error, los hijos son amores eternos que viven con nosotros solo un tiempo y la soledad es algo que me aterra. Me siento joven pero sé que lo que parece lejano llega muy rápido, desde que me separe jamás volví a salir con ningún hombre y realmente no me preocupa.

La muerte de mi abuela me causo un gran dolor, era la mama de papá y tenía un don muy especial, entendía todo lo que me pasaba y siempre disponía de un consejo sabio que me gustaba escuchar, es cierto que no la veía con asiduidad pero simplemente al escuchar su dulce voz en el teléfono satisfacía mi alma.

Dos días después de su fallecimiento acompañe a papá en una visita fugaz a la vieja casa de la abuela, esa misma casa temporal en la que vivimos unos meses antes de mudarnos a la capital. Los naranjos de la entrada estaban colmados de frutos y repletos de azares con esa fragancia tan especial que mágicamente me transporta a mi adolescencia, al mirar hacia la calle me pareció ver pasar a un chico en bicicleta, por un instante me vi con aquel vestido cremita sentada en la parecita de ladrillos esperando pasar a ese príncipe bello que había cautivado mi corazón.

Que recuerdo loco, pasaron más de 28 años y aún me sigo acordando de esos ojos verdes que me miraban como si fueran dos faros de ternura que encendían mis sentimientos, cosas de la ridícula adolescencia, nunca lo pude conocer y ni si quiera supe su nombre.

Volví a mirar hacia la calle y juro que me pareció ver esa misma bicicleta que transportaba al príncipe de mis sueños, mi curiosidad hizo que me acercara al portoncito de la entrada, asome suavemente mi cabeza tratando de enfocar mi mirada.

Había olvidado esa extraña sensación de sentir un corazón latir a mil revoluciones sin hacer ningún esfuerzo físico, no podía ser tan tonta, pensé, ya soy una mujer grande, madre de 2 hijas no puedo comportarme como una niña, pero no lo podía controlar

El sol comenzaba a hacerse rojo en el horizonte, era un atardecer de primavera donde es difícil mirar hacia el oeste, note que alguien se dirigía hacia mí, su sombra flaca y alargada llegaba a mis pies, sentí una rara sensación, intriga, desconcierto, alegría y miedo también.

Siento patinar las cubiertas sobre el asfalto, como cuando alguien clava los frenos de la bicicleta, la rueda trasera se desliza para un costado y percibo un gran canasto en el porta equipaje. Alguien se dirige a mí con una extraña vos, siento cierto temor, éramos solo él y yo.

-          Disculpe señora ¿quiere comprar churros?

-          Mi papa desde adentro de la casa me grita: Sandrita compra una docena que aquí los hacen riquísimos

SERGIO

Aquí estoy en mi vieja bici como si fuese un pibe, andando por la calle Solis el sol me encandila con sus rayos de la tardecita con su perfecta declinación en el oeste.

 No lo puedo creer, es ella, está allí sentada en la misma parecita, con esa belleza suprema que mi corazón es capaz de detectar sin importar el tiempo y la distancia, alcanzo a ver su rostro con una sonrisa que plantea sorpresa o no sé qué diablos sugiere, solo que estoy seguro que es ella, por un momento cierro los ojos como queriendo suponer que simplemente estaba dentro de un sueño pero al abrirlos volvía a ver su rostro pero ahora más bello

Casi llego, los frenos no están muy bien pero logro detenerme unos metros más adelante, vuelvo mi mirada atrás, pongo un mano en mi frente a modo de visera para evitar que el sol me encandile, juro que me pareció que era ella, estaré enloqueciendo, intento recomponerme, hace bastante que no ando en bici y estoy algo agitado, nuevamente trato de hacer foco en esa silueta que veo sentada a pocas metros, pero es una niña, quizás de la misma edad de aquella mujer de mis sueños.

Definitivamente mi cerebro esta desquiciado, es hora de volver

SANDRA

Los domingos me deprimen, pero creo que no soy la única a la que le pasa lo mismo, los domingos a la tarde sobre todo te hacen enfrentar con el lunes que se viene para ofrecerte un baño de realidad, es recomenzar la semana, es volver a la rutina y a enfocarte en que quedan cinco días para llegar al viernes.

Pero hoy va a ser un domingo distinto las chicas se quedan con el padre así que me voy a dedicar a mí, no sé bien lo que voy a hacer, solo quiero caminar, aprovecho para llevar mi cámara de fotos y me dejare llevar por lo que el destino quiera que pase, solo me conformo con un momento para pensar en nada, es como flotar y que el viento te dirija a donde se le ocurra llevarte.

La feria de plaza Francia siempre tiene alguna curiosidad que permite una buena foto, me gusta mucho buscar los personajes, los rostros me sugieren historias anónimas.

 Mi Canon tiene un lente que permite hacer un zoom de cualquier persona a muchos metros y lo bueno es que ellas no se dan cuenta, son como modelos inocentes que en una centésima de segundo generan un retrato que luego tendrán mil explicaciones dependiendo de la luz, el contraste, el tiempo y la expresión

La tarde esta templada, el sol declina levemente pero sigue calentando en esta primavera que limita con el verano, hay mucha gente caminando por recoleta, los bares están repletos, la gente toma sol sobre algunos manchones verdes casi en frente de la biela.

Estoy sola entre miles de personas, pero tranquila, respiro profundo buscando una inspiración artística que me permita enfocar mi cámara con alguna toma memorable, me ubico de espaldas al sol y giro el lente en el sentido de las agujas del reloj, hago foto en una pareja de personas mayores que miran para el mismo lado mientras se toman de la mano. Gatillo varias veces y vuelvo a buscar otro objetivo, unos metros más lejos un hombre con flores en la manos, buena toma, vuelvo a gatillar. Trato de ajustar mi lente haciendo un zoom más cercano, recorro cada rostro que se atraviesa en mi línea de enfoque, observa una cara de un hombre que hojea un libro, está a unos cincuenta metros mío, se lo ve muy concentrado, puedo apreciar con que delicadeza da vuelta las hojas, estoy tratando de ajustar la velocidad y la apertura del diafragma, va a ser una gran foto. Pero el señor cierra el libro y mira para la cámara, sus ojos me encandilan, sus ojos penetran por la lente y me paralizan, son de un color verde intenso, no puedo dejar de mirarlos, intento gatillar pero la cámara no responde, vuelvo a intentarlo pero sin éxito. 

Es raro que pase esto con una Canon, pensé que era la memoria micro Sd que se había llenado, aunque el indicador de la pantalla no anuncia memoria completa, igual busque en el bolso un repuesto, al fin la encuentre y la cambie rápidamente, cuando vuelvo a enfocar ya no había nadie en el banco.

-          Perdón señorita, me llamo la atención su cámara, ¿es una réflex no?

El señor que intente retratar, me estaba hablando, me moría de vergüenza, como explicarle que era una simple fotógrafa aficionada que por hobby suele tomar fotos de rostros con los cuales luego construye historias sin titulo

Me puse muy nerviosa, sentí que había molestado la intimidad de ese señor, me costó responderle porque supuse que me había visto en el preciso momento en que intentaba fotografiarlo.

-          SI es una réflex, algo vieja, pero me permite sacar lindas fotos

Me daba vergüenza mirarlo a los ojos, trataba de concentrarme en los detalles de mi cámara inclinando mi mirada hacia ella

Comenzamos a hablar de mil cosas, era realmente agradable, tendría mi edad, varias veces me quede tildada cuando nuestros ojos se cruzaban, no sé qué diablos tenia pero me cautivaban.

Me olvide por completo de la fotografía, del tiempo y de que era domingo,

Alguna estrella comenzaba aparecer y la tarde se hizo noche, me sentía realmente feliz

Caminamos unos metros, quedamos en volvernos a ver, se detuvo frente a una bicicleta le quito el candado y me miro como aquel chico de mi adolescencia

-          Fue un gusto haberte conocido, mi nombre es SERGIO

 

SERGIO

Este domingo voy a ir a ver a Mario, hace muchos meses que me viene invitando a comer y por una cosa u otra lo vengo postergando. De paso pedaleo un poco, de Vicente López a su Departamento en Recoleta hay unos kilómetros y el día se presta para andar en bici

Con Mario nos conocemos de chicos, es un empresario prestigioso y hace buena pasta, después aprovecho y me voy a caminar por la zona de bares frente al cementerio, los domingos se pone lindo

A eso de las tres de la tarde, después de haber comido unos ricos ravioles, nos despedimos, Mario se iba a la cancha a ver a River, así que tome por Junín caminando junto a mi bice a paso lento, estaba súper relajado, la tarde era muy bonita, no sentía mi soledad aunque los domingos suelen ser duros.

Deje la bici en un bicicletero y le puse el candado con combinación. Caminar me hace bien, entre a una librería y me di un gusto, me compre el último libro de Sacheri

Hoy es mi día de suerte, encuentro un banco sin ocupar a unos metros del gomero gigante que esta frente a la biela, un lugar soñado para ver pasar a todos los personajes que vienen a la feria de plaza Francia y para comenzar a devorar la literatura de Sacheri.

Me siento libre, no me preocupa el lunes, el sol tibio me carga de energías, mientras leo miro de reojo a un señor que vende flores y más lejos a un payaso haciendo burbujas enormes. Voy por la pagina 16, vuelvo a levantar mi cabeza y veo a lo lejos una mujer sacando fotos con una cámara con un gran lente, llegue a la página 20, vuelvo a mirar para un lado y para el otro, es una pausa de la lectura y repaso de las miles de cosas que pasan a mi alrededor.

Mis ojos se detienen en la cámara de la mujer, me parece que apunta en mi dirección. La fotografía es algo que tengo pendiente, quizás porque soy muy observador y me detengo en los detalles.

Decido caminar hacia donde está la fotógrafa, cierro el libro marcando con un señalador en la página  21.

Cuando llego a su lado veo que busca insistentemente algo en su bolso, me atrevo a hacerle una pregunta.

-          Perdón señorita, ¿su cámara es una réflex?

Note que estaba algo nerviosa, al levantar la vista para darme una respuesta, quede hipnotizado, su rostro era perfecto, esbozó una sonrisa de cortesía que definitivamente me llego al corazón

-          Si es una réflex, algo viejita pero saca lindas fotos

Yo intentaba no mostrar mi ansiedad, en unos segundos quede atrapado por una sensación que no sentía desde hacía mucho tiempo.

Hablamos toda la tarde, nos contamos nuestras vidas, aunque no todos los detalles, nos alcanzó la noche y mi pecho se volvía adolescente. Quedamos en volvernos a ver, me sentía increíblemente feliz

Caminamos un buen rato, me acompaño hasta donde tenía la bici, nos despedimos con un beso en la mejilla, sentí que su piel era muy suave

Me miro con una ternura difícil de olvidar y me dijo:

-          Me llamo SANDRA, mientras suavemente con la mano derecha ponía su cabello detrás de su oreja

lunes, 7 de junio de 2021

SOFIA UNA MAESTRA DEL BARRIO EL MORRION

 

NOTA: Los hechos y personajes de esta historia son ficticios y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

 

 SOFIA UNA MAESTRA DEL BARRIO EL MORRION

La historia cuenta que en un barrio muy humilde de una ciudad del conurbano bonaerense, al cual denominaremos el Morrión, había una joven mujer con una gran vocación y amor por la educación, por eso se propuso estudiar magisterio.

Vivía en una casa sencilla sobre calle de tierra. Cada día de la semana, a eso de las seis de la mañana, caminara 10 cuadras hasta la ruta y desde allí se tomaba un colectivo y luego otro, tardaba casi una hora y media para poder llegar al profesorado donde cursaba sus estudios terciarios.

Se llamaba Sofia Ochoa, pertenecía a una familia muy pobre pero sus padres siempre se esforzaron mucho para que puediera ir a un buen colegio. Sofia era la mayor de 4 hermanos, su madre trabajaba por hora limpiando casas y su padre era un buen oficial albañil.

Cuando Sofia estaba en el último año de secundario, se le ocurrió que podía colaborar en algo con la economía de la casa, diseño un cartel muy singular en papel blanco, pidió permiso para ponerlo en la cartelera de ingreso de la escuela y así dio comienzo a la realización de un sueño que la había comprometido fuertemente con sus deseos de ayudar y enseñar

El cartel decía: “Doy clases particulares a domicilio, de lengua, matemática y esperanza”, escrito con un marcador azul, subrayado y con un par de corazones en rojo a ambos lados.  Mas abajo firmaba con su nombre y un número de teléfono

Poco a poco fue creciendo su alumnado, si bien el dinero que obtenía por su trabajo apenas le alcanzaba para comprar sus libros y algunos útiles, a ella le hacía realmente feliz ver que sus alumnos aprendían y obtenían buenas notas en la escuela.

Sentía que su vocación era cierta y que podía fácilmente hacerse entender, algunos le decían que tenía un don pedagógico o que simplemente era una maestra innata

Para marzo del año 2020 se desato una pandemia mundial por acción de un extraño virus llamado Covid 19, como no se sabía mucho sobre él y no había vacunas que lo detuvieran. Se decidió aplicar una cuarentena, en principio, por 15 días nadie podía salir a la calle, lo llamaron aislamiento preventivo y obligatorio.

Lo que solo iba a durar 15 días termino durando meses, se suspendieron las clases presenciales y se restringió fuertemente la circulación de personas

La mama de Sofia ya no pudo trabajar, el papa casi por 2 meses no tuvo más obras donde emplearse y Sofia no pudo seguir dando clases particulares

Sus estudios en el profesorado lo continuo en un modo algo extraño e incómodo, no hubo más presencialidad, todo era a distancia, es decir debía asistir a clases bajo la modalidad virtual.

Aparecieron términos nuevos como ZOOM, CLASSROOM, PLATAFORMAS y muchas cosas más, por su puesto ya nada fue igual

La economía en la casa de Sofia se había puesto muy difícil, algunos días recurrían a la ayuda de amigos quienes les ofrecían alimentos y otros simplemente se las ingeniaban haciendo malabares con lo poco que tenían.

Don Julio era una persona muy querida en todo Morrión, se lo definía como un hombre muy solidario, siempre dispuesto a dar una mano.

Era dueño de una pequeña fábrica en Ramos Mejía, en los años 70 había comprado una fracción de casi 5000 metros cuadrados, donde luego construyo un lindo chalet para pasar los fines de semana, con mucho verde, árboles frutales y un parque muy amplio.

Don juan nunca pensó que su quinta construida en el medio del campo se perpetuaría como un tesoro arqueológico dentro de un barrio que se poblaría muchos años después, a base de usurpaciones ilegales, con cientos de casas precarias o a medio terminar.

Pero como para Don Juan ese era su lugar en el mundo, tejió una gran amistad con casi todos los vecinos, especialmente con el papa de Sofia, quien era una especie de cuidador, parquero o arregla tuti de la quinta

Cuando comenzó la cuarentena, pasaron casi 5 meses hasta que don Juan pudo volver al barrio, pero así y todo cada fin de semana se encargaba de hacerle llegar al papa de Sofia el dinero correspondiente por sus trabajos de mantenimiento y cuidado de la quinta

El día que don Juan pudo volver a la quinta fue un gran acontecimiento para los Ochoa, sentían que la pesadilla de la pandemia comenzaba a terminar, aunque en el fondo sabían que era solo una sensación, disfrutaban de volver a tener cerca a esa persona tan querible

Cuando bajo de su camioneta gris, se dirigió hacia la parte trasera, abrió la puerta y bajo una enorme caja, la llamo a Sofia y se la entrego

Adentro de la caja había muchos útiles escolares, hojas, lápices, reglas, gomas y decenas de libros

Don juan la miro a Sofia con una amplia sonrisa y le dijo:

-        Quiero que durante la semana utilices mi casa para dar clases a todos los chicos del barrio que quieran venir, cuando yo llegue el sábado vos me decís cuantas horas trabajaste y yo te voy a pagar por esas horas

Sofia sintió tocar el cielo con las manos, unas cuantas lagrimas rebeldes se escurrieron por sus mejillas, no dejaba de mirar esa caja como quien mira un tesoro rescatado de un galeón español del siglo XVII.

 

Las escuelas seguían cerradas y ya miles de niños prácticamente habían abandonado el sistema escolar, muchas mamas comenzaban a preocuparse, ellas sabían que la pobreza era una enfermedad que solo se puede combatir con educación. La virtualidad era una mentira que disimulaba la gran tragedia que estaba sucediendo. Alguien dijo: “¿No vieron los carteles que están pegados por todo el barrio?”

Hay una chica que da clases particulares gratuitas, dicen que es muy buena

 

Hoy Sofia es la maestra del barrio, más de cuarenta niños asisten a sus clases, son niños de familias humildes, pero con una enorme dignidad, ellos van a aprender varias materias, pero principalmente una es la que les interesa, la ESPERANZA

En la mesa grande de la cocina de don Juan donde Sofia aplica su docencia, hay varios cuadernos, muchos lápices y un libro con el dibujo de un principito en la portada, mientras un alumno revisa cada hoja de ese libro en busca de algún dibujo o figura que calme su curiosidad, descubre una frase resaltada con un marcador verde flúor

-Señorita que dice aquí

-Sofia toma el libro y lee muy lentamente: “LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS”

- ¿Y eso qué significa?

- Simplemente que todo lo que tú quieras conseguir en la vida lo podrás lograr con solo aprobar la materia “ESPERANZA”

lunes, 10 de mayo de 2021

El Aroma de Don Walter


 

El aroma de la flor del tilo anuncia

sin apuros el fin de un año y el comienzo del otro

Los sueños de la infancia y el deseo de lo eterno

En un rincón del parque con su mate compañero

Me abraza Don Walter, con su rostro cálido, sabio y sereno

Las tardes de diciembre se viven con historias y cinzzano

De los años 50, de trenes y de andenes

De jefes ingleses y héroes peronistas

De epopeyas de pobres con dignidad y arados por trabajar

Historias para oído jóvenes e imágenes presentes

Que escuchan el mito o la las vanidades

Allí esta Don Walter con su rostro cálido, sabio y sereno

El perfume del verano lo envuelve

Mientras una estrella se presenta curiosa y a pleno

Para conocer la huella de su vida

Sus silencios, sus locuras, sus pasiones, sus amigos, su familia

Mira atrás solo para saber cómo avanzar

Allí esta Don Walter con su rostro cálido, sabio y sereno

Allí siempre estará como un faro que indica el camino

Te fuiste temprano, pero nos dejaste un legado

Su aroma de verano es dulce y tranquilo

porque cada noviembre habrá un retoño de tilo

y en cada momento un te quiero

 mi querido viejo

 

El Jugador que hizo famoso al Arenales Fútbol Club

 

 Ese año el calcio se había transformado en un torneo apasionante, la clásica disputa entre la Juventus y el Inter por obtener el scudetto se veía relativizada por la ascendente campaña del humilde Brescia.

El equipo de la región de la Lombardia, en la anteúltima fecha juega contra el Inter de visitante y ante el asombro de propios y extraños, derrota al equipo de Milán con un categórico tres a cero. Quedándose con el segundo lugar en la tabla de posiciones.

La última fecha se jugaría dentro de 7 días, el fixture se había transformado en un mágico estratega de suspenso y emociones, para ese momento solo importaba ver que la definición del torneo se produciría en el enfrentamiento entre el Brescia y la Juve. Habían pasado más de 30 años desde que el mayor torneo italiano no se definía en la última fecha

El Brescia era un equipo desconocido para la mayoría de los argentinos, salvo para los habitantes de General Arenales en la provincia de Buenos Aires, ya que un oriundo de esos pagos era el jugador estrella del equipo.

Emilio Marinelli había emigrado a Italia después de la crisis del 2001, por ese entonces tenía apenas 16 años, estudiaba en la escuela nacional y había sido elegido como mejor jugador en los torneos Intercolegiales del año 2000, ese mismo año ya jugaba en la quinta división del Arenales Fútbol Club.

Unos meses antes de que viajara junto a su familia rumbo a una nueva vida, debuto en la primera división justo en el partido definitorio por el campeonato de la liga local, hizo el gol del triunfo que acabaría con la sequía de títulos del Arenales por lo que ese partido quedo grabado en los corazones de todos los vecinos de la ciudad.

Emilio Marinelli se había convertido en un verdadero héroe y no pocos hinchas del rojiblanco soñaban que con ese jugador iban a tener grandes posibilidades en los torneos regionales y hasta proyectaban un futuro seguro en el nacional B, la segunda categoría más importante del fútbol argentino.

Las crisis en la Argentina no avisan, quizás porque siempre estamos en crisis, pero hay crisis y crisis y la del 2001 sí que fue complicada. Los Marinelli que tenían una pequeña Pyme donde fabricaban piezas plásticas para los flotadores de los tanques de agua se fundieron y tuvieron que vender todo para pagar la indemnización de los empleados y otras deudas.

Por suerte un tío de Emilio que vivía en Italia les ofreció trabajo y en el mes de octubre del 2001 la familia completa se mudó para intentar recomponer una vida que se les había hecho muy cuesta arriba en los últimos meses

Emilio no quería marcharse, era muy feliz en Arenales, vivía una adolescencia a pleno entre el deporte que amaba y sus amigos que eran como una legión inseparable dispuestos a dar todo por el otro.

La tarde en que sus amigos se enteraron de la terrible noticia fue muy particular, en el pueblo los conocían como los cuatro y medio, porque cuatro de ellos median como un metro ochenta, el que desentonaba era el enano Manuel que no llegaba al metro cincuenta.

Iban a todos lados juntos y si alguno no podía ir a una fiesta o a un partido no iba ninguno. Emilio sabía que no sería nada fácil dar ese anuncio, pero tomo coraje y les dijo que en unos días se marcharía con su familia rumbo al norte de Italia, cerca de la zona de la Lombardía. Manuel y Esteban se cagaban de risa porque pensaban que era una joda, Carucha Rivero, que era el más duro del grupo, no podía decir palabra y el Chicho Troncone el mas compinche de Emi lo abrazo por un largo rato, recién allí cayeron Manuel y Esteban transformando su sonrisa en un semblante de sorpresa y tristeza.

Chicho lo alejo unos centímetros y con una de sus manos en el hombro le clavo una mirada penetrante, le dijo que necesitaba que le hiciera una promesa:

-        Quiero que cuando seas un jugador famoso y consagrado en Europa vuelvas para ser campeón con el Arenales Fútbol Club.

Emi esbozo una sonrisa mentirosa y les dijo que claro que iba a volver, abrió la campera bajando abruptamente el cierre cremallera para dejar a la vista la casaca rojiblanca del Arenales Fútbol Club y con su mano en el corazón expreso:

-        Lo juro por estos colores que voy a volver

El partido final del scudetto se había tornado en un atractivo internacional, no solo por la disputa entre un equipo poderoso y multicampeón, como era la Juve, que jugaría contra un equipo pequeño acostumbrado a jugar en las categorías inferiores del fútbol italiano, como era el Brescia.

Ese día en Arenales nadie dejaría de ver la gran final, Chicho junto a sus amigos habían armado una pantalla gigante en la plaza central del pueblo, mandaron a hacer camisetas del Brescia con el número 16, el que usaba Emilio, para repartir entre la gente.

Los relatores italianos hacían referencia a la lucha entre David contra Goliat, y aunque las simpatías por el equipo chico eran muchas, la realidad indicaba que eran pocas las probabilidades que impedirían que la Juve se quede con un nuevo scudetto, máxime si jugaban en su estadio.

Cuando los equipos salieron a la cancha, miles de papelitos volaban por la plaza, la iglesia que estaba en frente tenía en su puerta principal una gran foto de Emilio y debajo una leyenda manuscrita que decía: “Arenales reza por Emi”, mas allá el mismísimo cura Mario se aferraba a la soga de la campana, ensayando un repique histriónico a modo de aliento como si fuera el jefe la hinchada más fiel.

Cada vez que las cámaras enfocaban a Emi todo el mundo gritaba y el cura meta darle a la campana como queriendo inflamar los tímpanos, eran como truenos de algarabías con la fuerza necesaria para cruzar el atlántico y llegar al propio JUVENTUS STADIUM

El partido no salía del cero a cero, un resultado que coronaba campeón al equipo de Turín, a los 30 minutos del segundo tiempo, Emilio recoge un rebote, elude a dos jugadores y cuando estaba entrando al área, pica la pelota de forma genial, el arquero solo atino a elevar sus brazos, pero ya nada detendría el destino de red de ese balón. Un gol histórico acaba de ocurrir para el Brescia y para todo General Arenales

Chicho y Manuel no paraba de abrazarse, mientras Carucha, muy sereno como siempre, dijo:

- ¿Vieron eso muchachos, lo vieron?

- Si fue un gol de otro planeta, de otra galaxia

- No, no me refiero al gol, me refiero al festejo, ¿vieron que tenía debajo de la camiseta del Brescia?

- Déjate de joder, mira si vamos a ver eso después del gol que hizo este animal

- Ustedes son unos boludos importantes, no vieron lo mejor, debajo de la camiseta tenía otra camiseta, la del Arenales Fútbol Club

- No me jodas Carucha que hoy no estamos para mas emociones

- Fíjate que ahora pasan la repetición, fíjate ahí lo tenes…

- Chicho tardo unos segundos en volver en si después de ver a su amigo del alma, máxima estrella del calcio italiano, jugando la final de su vida con la camiseta del Arenales

EL Brescia fue campeón, todo Arenales festejo y al cura le salieron yagas en las manos de tanto repiquetear las campanas

Al otro día todos los diarios de Europa hacían alusión a la gran hazaña del Brescia y la irrupción de un nuevo crack mundial como lo era Emiliano Marinelli.

Los noticieros de Buenos Aires querían saber dónde quedaba General Arenales y como podía ser que un ignoto jugador argentino que triunfa en Italia no fuese hincha de un club de los grandes de nuestro país sino de un simple club chacarero como lo era el Arenales Fútbol Club.

Aquel mismo año Emi fue vendido al Real Madrid, en poco tiempo se transformó en uno de los máximos goleadores del fútbol español, no pudo jugar en la selección Nacional porque había participado en algunos partidos de las selecciones juveniles de Italia, al mudarse a Madrid tomo la decisión de no jugar en otra selección que no sea la Argentina, pero la FIFA nunca lo autorizo ni hizo posible su deseo.

Para el año 2015 Emilio llevaba 4 exitosas temporadas en el Real, era el máximo goleador de la Liga y ganador de 2 balones de Oro.

 

Chicho volvía de Junin, a donde había ido a ver la final de la Champions entre el Real y el Mancheter City, Emilio lo había llamado temprano como lo hacia cada vez que jugaba un partido, todo era perfecto, el Real campeón, su amigo el mejor jugador del partido y el sol a pleno bajando entre los campos nutridos de girasoles, la ruta 50 estaba cargada de camiones, eran tiempos de cosecha.

Nunca se supo bien si fue el sol que lo encandilo o que por esquivar un pozo termino volcando, lo cierto es que el accidente fue muy grave y las posibilidades de recuperación casi nulas.

Hacía casi 10 días que no reaccionaba, había entrado en un estado cuasi vegetativo a raíz de una fractura en el cráneo que inflamo su cerebro.

La sala de terapia intensiva estaba solo ocupada por chicho, varios cables y mangueras se aferraban a su cuerpo, algunos aparatos daban señales sonoras o indicaciones digitales.

En un inconsciente se dibujaban mil escenas, que se veían muy reales o quizás así parecían, su deseo de vivir y sus proyectos inconclusos exponían las razones para volver a despertar

Algo milagroso estaba ocurriendo, Chicho abrió los ojos, a su lado una figura humana lo contemplaba tiernamente, intento hablar, pero no pudo, quizás no tenía la suficiente fuerza para accionar sus cuerdas bocales. Quien estaba a su lado acerco el oído a corta distancia de sus labios

-        Emi viniste a verme, ¿estoy hecho mierda no? No se si salgo de esta, escúchame bien lo que te voy a decir, escucha por favor: Si vos cumplís tu promesa, me salvo seguro, tenes que volver, hay que ganar el regional y quiero estar vivo para verlo

Dos meses después

El diario deportivo Marca, uno de los más importantes de España, titulaba, “Emilio Marinelli anuncia su salida del Real Madrid para jugar en el Arenales Fútbol Club”

Desde ese día el Arenales fue uno de los clubes más famosos de la Argentina, miles de hinchas del todo el mundo querían ahora visitar su pequeña cancha para ver jugar a uno de los mejores jugadores de fútbol de la historia, que estando en la élite había decidido volver al club que lo vio nacer.

El 20 de octubre del 2016, volvía a armarse una pantalla gigante en el centro de la plaza de Arenales, el Club jugaba la final por el ascenso al Nacional B contra CHACO FOR EVER, todo el pueblo estaba en esa plaza, el cura volvía a repicar las campanas. Pero Chicho, Carucha, Manuel y Esteban estaban en el estadio municipal del San Luis donde se iba a disputar el partido más importante de la vida del Arenales Futbol Club

Aquel día millones de televidentes de todo el planeta estaban viendo la final de una tercera categoría del fútbol argentino, periodistas de los medios más destacados habían llegado a la ciudad de san Luis para ver, según ellos, un hecho épico e infrecuente como un profesional devenido en amateur, siendo uno los jugadores más famosos, por el cual muchos clubes pagarían millones de dólares, hoy este jugando en un club de un pueblo de no más de 10000 habitantes y sin cobrar un solo peso.

Emilio Marinelli el que hizo famoso al Arenales Fútbol club, aquel día de octubre cumplió su promesa, con sus 4 goles, llevaba al club de sus amores al Nacional B y al cura Mario a ganar el récord Guinness de repicadores de campanas

La vuelta Olímpica la dio junto a sus amigos refrendando esos lazos de hermandad que solo el sentimiento que roza el misticismo es capaz de explicar

Desde ese entonces miles de turistas de todo el mundo, apasionados por el futbol, van a General Arenales para conocer el famoso club en donde juega Emilio.

Al poco tiempo la FIFA cambio su resolución y Emilio pudo jugar en la selección argentina

Hoy es sábado, el Sol de Julio brilla sobre un cielo bien celeste, el día es templado, algo extraño si consideramos que estamos en invierno, son las tres de la tarde, las calles de Arenales parecen un desierto, el silencio se deja engañar por el canto de algún hornero y por un misterioso murmullo que invita a seguir caminando para ver qué pasa más allá.

Al llegar a la esquina de Arias y Castelli, el silencio se rinde definitivamente a un sin números de voces que no dejan de alentar a la selección argentina, en la plaza central, frente a la iglesia está la pantalla gigante, todo el pueblo está allí, a un costado Carucha y Chicho reparten la camiseta argentina con el número 16, el que siempre utiliza Emilio.

El cura no deja de repicar las campanas como dando aviso de un presagio celestial, ejerciendo su vocación de hartante tocador de ese instrumento, hoy Argentina juega una final por el campeonato del mundo.

El relator de la televisión, eufórico anuncia el gran acontecimiento que estaba a punto de suceder:

“Señoras y Señores, hoy se juega una gran final del campeonato del mundo, hoy juega Emilio Marinelli, el arenalence, el primer jugador en la historia del fútbol que ha de jugar una final siendo un amateur “

 La tarde se hizo noche en un instante, el silencio recupero su protagonismo, un intenso zumbido se imponía junto a una fuerte luz que apuntaba a la pupila del ojo de Chicho

El médico, intento abrir su otro ojo cuando el zumbido desapareció

-        Chicho, ¿me escuchas?

-        Soy el Doctor Ramírez, ¿me estas escuchando?

Chicho abrió suavemente los ojos, ciertamente encandilado por una linterna que hurgaba vida en sus pupilas

-        ¿Qué paso? ¿Dónde estoy?

-        Tuviste un fuerte golpe en la cabeza, producto de un accidente automovilístico, un pequeño derrame te dejo en coma durante un tiempo, por suerte el coagulo se pudo disolver y aquí estas

-        ¿Qué día es hoy? ¿Dónde estoy? ¿Y Emilio, dónde está?

Chicho planteaba un sin numero de interrogantes, mientras trataba de ubicarse en tiempo y espacio

-        ¿Dónde esta Emilio? Dígame doctor, necesito saberlo

El doctor trataba de calmarlo, dando indicaciones medicas y recomendarle que era momento de serenarse porque su estado no permitía ningún tipo de alteración

Pero Chicho no entraba en razones, su confusión era tal que ya no sabia si estaba en un sueño o en el algún lugar no reconocido del cielo o del infierno.

-        Por favor, quiero saber dónde está Emilio

-        Tranquilo hermano, Emilio está en Madrid ahora, ya le vamos a avisar que despertaste, pero tenes que descansar, cabeza dura –

-        Manu ¿sos vos?, ¿Dónde estabas?

-        Estaba al pedo y como sabia que hoy ibas a despertar me vine a hacerte el aguante, pero hermano déjate de joder y despertate de una vez

Dos días después Chicho era dado de alta del Hospital Municipal de Arenales, aunque sus dudas eran mas grandes que sus certezas y su percepción de la realidad algo dañada por una negación muy fuerte a descubrir la verdad.

Las tardes de verano son muy especiales en Arenales, el perfume de los tilos en flor se mezcla con la fragancia de las rosas que adornan las veredas de las calles del centro, el calor invita al descanso mientras las chicharras no dejan de hacerse sentir.

En la calle Castelli 478 vive Chicho, es un chalet de los años 70 con las tejas gastadas, pero con las paredes bien pintadas, una verja trabajada en hierro se confunde con una ligustrina que llega hasta la mitad de la misma, al costado del portón de entrada hay una campanilla que se utiliza para anunciar la presencia de alguien

Eran como las cinco de la tarde cuando alguien perturbo la extendida siesta de chicho, entreabrió los ojos intento ver la hora, pero la insistencia de la campana lo perturbo, corrió suavemente la cortina de tela blanca que cubría la ventana del living y desde allí intento ver quien osaba interrumpir su siesta veraniega, se froto los ojos una y otra vez, volvió a mirar y sin dudas descubrió que el insistente campanero no era ni mas ni menos que el propio EMILIO MARINELLI

El abrazo que se dieron duro unos largos minutos, las mil preguntas que tenia pendientes chicho no llegaron a generarse, Emilio abrió su mochila y saco de su interior un cuadro envuelto en papel madera, estiro sus brazos como queriendo entregar su ofrenda

-        Querido amigo vengo a cumplir mi promesa, en este cuadro esta la ficha sellada por la asociación de la liga de fútbol zonal en donde consta que ahora soy jugador del Arenales Fútbol Club, deje el Real Madrid para volver al club que más quiero, pero también vuelvo porque le prometí a Dios que si te curabas regresaría ya mismo

Chicho se quedó inmóvil, no podía decir palabra, abrazaba a su amigo, miraba la ficha enmarcada, se le cayeron un par de lágrimas y después de unos segundos se animo a hablarle

-       -        Emi, no si esto es un sueño o es real, ya no lo sé, pero si tengo claro una cosa, que pase lo que pase te pido que esta noche me acompañes a la iglesia

-        Así lo haremos mi amigo, vamos a agradecerle juntos a Dios por darte esta segunda oportunidad

-        Si claro, eso también vamos hacer, pero antes tenes que ayudarme a cortar la soga de la campana de la iglesia, no quiero volver a escuchar mas un repique de campanas hecho por el cura Mario

-        Chicho ¿qué decís? Si la iglesia nunca tuvo campanas