NOTA: Los hechos y personajes de esta
historia son ficticios y cualquier parecido con la realidad es mera
coincidencia
La historia cuenta que en un barrio
muy humilde de una ciudad del conurbano bonaerense, al cual denominaremos el Morrión,
había una joven mujer con una gran vocación y amor por la educación, por
eso se propuso estudiar magisterio.
Vivía en una casa sencilla sobre
calle de tierra. Cada día de la semana, a eso de las seis de la mañana, caminara
10 cuadras hasta la ruta y desde allí se tomaba un colectivo y luego otro,
tardaba casi una hora y media para poder llegar al profesorado donde cursaba
sus estudios terciarios.
Se llamaba Sofia Ochoa, pertenecía a
una familia muy pobre pero sus padres siempre se esforzaron mucho para que puediera ir a un buen colegio. Sofia era la mayor de 4 hermanos, su madre trabajaba por hora
limpiando casas y su padre era un buen oficial albañil.
Cuando Sofia estaba en el último año
de secundario, se le ocurrió que podía colaborar en algo con la economía de la
casa, diseño un cartel muy singular en papel blanco, pidió permiso para ponerlo
en la cartelera de ingreso de la escuela y así dio comienzo a la realización de
un sueño que la había comprometido fuertemente con sus deseos de ayudar y
enseñar
El cartel decía: “Doy clases
particulares a domicilio, de lengua, matemática y esperanza”, escrito con un
marcador azul, subrayado y con un par de corazones en rojo a ambos lados. Mas abajo firmaba con su nombre y un número
de teléfono
Poco a poco fue creciendo su
alumnado, si bien el dinero que obtenía por su trabajo apenas le alcanzaba para
comprar sus libros y algunos útiles, a ella le hacía realmente feliz ver que sus
alumnos aprendían y obtenían buenas notas en la escuela.
Sentía que su vocación era cierta y
que podía fácilmente hacerse entender, algunos le decían que tenía un don
pedagógico o que simplemente era una maestra innata
Para marzo del año 2020 se desato una
pandemia mundial por acción de un extraño virus llamado Covid 19, como no se
sabía mucho sobre él y no había vacunas que lo detuvieran. Se decidió aplicar
una cuarentena, en principio, por 15 días nadie podía salir a la
calle, lo llamaron aislamiento preventivo y obligatorio.
Lo que solo iba a durar 15 días
termino durando meses, se suspendieron las clases presenciales y se restringió
fuertemente la circulación de personas
La mama de Sofia ya no pudo trabajar,
el papa casi por 2 meses no tuvo más obras donde emplearse y Sofia no pudo
seguir dando clases particulares
Sus estudios en el profesorado lo
continuo en un modo algo extraño e incómodo, no hubo más presencialidad, todo
era a distancia, es decir debía asistir a clases bajo la modalidad virtual.
Aparecieron términos nuevos como
ZOOM, CLASSROOM, PLATAFORMAS y muchas cosas más, por su puesto ya nada fue
igual
La economía en la casa de Sofia se
había puesto muy difícil, algunos días recurrían a la ayuda de amigos quienes
les ofrecían alimentos y otros simplemente se las ingeniaban haciendo malabares
con lo poco que tenían.
Don Julio era una persona muy querida
en todo Morrión, se lo definía como un hombre muy solidario, siempre dispuesto
a dar una mano.
Era dueño de una pequeña fábrica en
Ramos Mejía, en los años 70 había comprado una fracción de casi 5000 metros
cuadrados, donde luego construyo un lindo chalet para pasar los fines de semana,
con mucho verde, árboles frutales y un parque muy amplio.
Don juan nunca pensó que su quinta
construida en el medio del campo se perpetuaría como un tesoro arqueológico
dentro de un barrio que se poblaría muchos años después, a base de usurpaciones
ilegales, con cientos de casas precarias o a medio terminar.
Pero como para Don Juan ese era su
lugar en el mundo, tejió una gran amistad con casi todos los vecinos, especialmente
con el papa de Sofia, quien era una especie de cuidador, parquero o arregla
tuti de la quinta
Cuando comenzó la cuarentena, pasaron
casi 5 meses hasta que don Juan pudo volver al barrio, pero así y todo cada fin
de semana se encargaba de hacerle llegar al papa de Sofia el dinero
correspondiente por sus trabajos de mantenimiento y cuidado de la quinta
El día que don Juan pudo volver a la
quinta fue un gran acontecimiento para los Ochoa, sentían que la pesadilla de
la pandemia comenzaba a terminar, aunque en el fondo sabían que era solo una
sensación, disfrutaban de volver a tener cerca a esa persona tan querible
Cuando bajo de su camioneta gris, se
dirigió hacia la parte trasera, abrió la puerta y bajo una enorme caja, la
llamo a Sofia y se la entrego
Adentro de la caja había muchos
útiles escolares, hojas, lápices, reglas, gomas y decenas de libros
Don juan la miro a Sofia con una
amplia sonrisa y le dijo:
-
Quiero
que durante la semana utilices mi casa para dar clases a todos los chicos del
barrio que quieran venir, cuando yo llegue el sábado vos me decís cuantas horas
trabajaste y yo te voy a pagar por esas horas
Sofia sintió tocar el cielo con las
manos, unas cuantas lagrimas rebeldes se escurrieron por sus mejillas, no
dejaba de mirar esa caja como quien mira un tesoro rescatado de un galeón
español del siglo XVII.
Las escuelas seguían cerradas y ya
miles de niños prácticamente habían abandonado el sistema escolar, muchas mamas
comenzaban a preocuparse, ellas sabían que la pobreza era una enfermedad que
solo se puede combatir con educación. La virtualidad era una mentira que
disimulaba la gran tragedia que estaba sucediendo. Alguien dijo: “¿No vieron
los carteles que están pegados por todo el barrio?”
Hay una chica que da clases
particulares gratuitas, dicen que es muy buena
Hoy Sofia es la maestra del barrio, más
de cuarenta niños asisten a sus clases, son niños de familias humildes, pero
con una enorme dignidad, ellos van a aprender varias materias, pero
principalmente una es la que les interesa, la ESPERANZA
En la mesa grande de la cocina de don
Juan donde Sofia aplica su docencia, hay varios cuadernos, muchos lápices y un
libro con el dibujo de un principito en la portada, mientras un alumno revisa
cada hoja de ese libro en busca de algún dibujo o figura que calme su
curiosidad, descubre una frase resaltada con un marcador verde flúor
-Señorita que dice aquí
-Sofia toma el libro y lee muy
lentamente: “LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS”
- ¿Y eso qué significa?
- Simplemente que todo lo que tú
quieras conseguir en la vida lo podrás lograr con solo aprobar la materia “ESPERANZA”