lunes, 7 de junio de 2021

SOFIA UNA MAESTRA DEL BARRIO EL MORRION

 

NOTA: Los hechos y personajes de esta historia son ficticios y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

 

 SOFIA UNA MAESTRA DEL BARRIO EL MORRION

La historia cuenta que en un barrio muy humilde de una ciudad del conurbano bonaerense, al cual denominaremos el Morrión, había una joven mujer con una gran vocación y amor por la educación, por eso se propuso estudiar magisterio.

Vivía en una casa sencilla sobre calle de tierra. Cada día de la semana, a eso de las seis de la mañana, caminara 10 cuadras hasta la ruta y desde allí se tomaba un colectivo y luego otro, tardaba casi una hora y media para poder llegar al profesorado donde cursaba sus estudios terciarios.

Se llamaba Sofia Ochoa, pertenecía a una familia muy pobre pero sus padres siempre se esforzaron mucho para que puediera ir a un buen colegio. Sofia era la mayor de 4 hermanos, su madre trabajaba por hora limpiando casas y su padre era un buen oficial albañil.

Cuando Sofia estaba en el último año de secundario, se le ocurrió que podía colaborar en algo con la economía de la casa, diseño un cartel muy singular en papel blanco, pidió permiso para ponerlo en la cartelera de ingreso de la escuela y así dio comienzo a la realización de un sueño que la había comprometido fuertemente con sus deseos de ayudar y enseñar

El cartel decía: “Doy clases particulares a domicilio, de lengua, matemática y esperanza”, escrito con un marcador azul, subrayado y con un par de corazones en rojo a ambos lados.  Mas abajo firmaba con su nombre y un número de teléfono

Poco a poco fue creciendo su alumnado, si bien el dinero que obtenía por su trabajo apenas le alcanzaba para comprar sus libros y algunos útiles, a ella le hacía realmente feliz ver que sus alumnos aprendían y obtenían buenas notas en la escuela.

Sentía que su vocación era cierta y que podía fácilmente hacerse entender, algunos le decían que tenía un don pedagógico o que simplemente era una maestra innata

Para marzo del año 2020 se desato una pandemia mundial por acción de un extraño virus llamado Covid 19, como no se sabía mucho sobre él y no había vacunas que lo detuvieran. Se decidió aplicar una cuarentena, en principio, por 15 días nadie podía salir a la calle, lo llamaron aislamiento preventivo y obligatorio.

Lo que solo iba a durar 15 días termino durando meses, se suspendieron las clases presenciales y se restringió fuertemente la circulación de personas

La mama de Sofia ya no pudo trabajar, el papa casi por 2 meses no tuvo más obras donde emplearse y Sofia no pudo seguir dando clases particulares

Sus estudios en el profesorado lo continuo en un modo algo extraño e incómodo, no hubo más presencialidad, todo era a distancia, es decir debía asistir a clases bajo la modalidad virtual.

Aparecieron términos nuevos como ZOOM, CLASSROOM, PLATAFORMAS y muchas cosas más, por su puesto ya nada fue igual

La economía en la casa de Sofia se había puesto muy difícil, algunos días recurrían a la ayuda de amigos quienes les ofrecían alimentos y otros simplemente se las ingeniaban haciendo malabares con lo poco que tenían.

Don Julio era una persona muy querida en todo Morrión, se lo definía como un hombre muy solidario, siempre dispuesto a dar una mano.

Era dueño de una pequeña fábrica en Ramos Mejía, en los años 70 había comprado una fracción de casi 5000 metros cuadrados, donde luego construyo un lindo chalet para pasar los fines de semana, con mucho verde, árboles frutales y un parque muy amplio.

Don juan nunca pensó que su quinta construida en el medio del campo se perpetuaría como un tesoro arqueológico dentro de un barrio que se poblaría muchos años después, a base de usurpaciones ilegales, con cientos de casas precarias o a medio terminar.

Pero como para Don Juan ese era su lugar en el mundo, tejió una gran amistad con casi todos los vecinos, especialmente con el papa de Sofia, quien era una especie de cuidador, parquero o arregla tuti de la quinta

Cuando comenzó la cuarentena, pasaron casi 5 meses hasta que don Juan pudo volver al barrio, pero así y todo cada fin de semana se encargaba de hacerle llegar al papa de Sofia el dinero correspondiente por sus trabajos de mantenimiento y cuidado de la quinta

El día que don Juan pudo volver a la quinta fue un gran acontecimiento para los Ochoa, sentían que la pesadilla de la pandemia comenzaba a terminar, aunque en el fondo sabían que era solo una sensación, disfrutaban de volver a tener cerca a esa persona tan querible

Cuando bajo de su camioneta gris, se dirigió hacia la parte trasera, abrió la puerta y bajo una enorme caja, la llamo a Sofia y se la entrego

Adentro de la caja había muchos útiles escolares, hojas, lápices, reglas, gomas y decenas de libros

Don juan la miro a Sofia con una amplia sonrisa y le dijo:

-        Quiero que durante la semana utilices mi casa para dar clases a todos los chicos del barrio que quieran venir, cuando yo llegue el sábado vos me decís cuantas horas trabajaste y yo te voy a pagar por esas horas

Sofia sintió tocar el cielo con las manos, unas cuantas lagrimas rebeldes se escurrieron por sus mejillas, no dejaba de mirar esa caja como quien mira un tesoro rescatado de un galeón español del siglo XVII.

 

Las escuelas seguían cerradas y ya miles de niños prácticamente habían abandonado el sistema escolar, muchas mamas comenzaban a preocuparse, ellas sabían que la pobreza era una enfermedad que solo se puede combatir con educación. La virtualidad era una mentira que disimulaba la gran tragedia que estaba sucediendo. Alguien dijo: “¿No vieron los carteles que están pegados por todo el barrio?”

Hay una chica que da clases particulares gratuitas, dicen que es muy buena

 

Hoy Sofia es la maestra del barrio, más de cuarenta niños asisten a sus clases, son niños de familias humildes, pero con una enorme dignidad, ellos van a aprender varias materias, pero principalmente una es la que les interesa, la ESPERANZA

En la mesa grande de la cocina de don Juan donde Sofia aplica su docencia, hay varios cuadernos, muchos lápices y un libro con el dibujo de un principito en la portada, mientras un alumno revisa cada hoja de ese libro en busca de algún dibujo o figura que calme su curiosidad, descubre una frase resaltada con un marcador verde flúor

-Señorita que dice aquí

-Sofia toma el libro y lee muy lentamente: “LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS”

- ¿Y eso qué significa?

- Simplemente que todo lo que tú quieras conseguir en la vida lo podrás lograr con solo aprobar la materia “ESPERANZA”