El
año 1982 había comenzado con una interesante expectativa en mi prominente
carrera universitaria, comenzaría el cuarto año de la carrera de ingeniería y
seguramente sería un año más difícil que el anterior, pero con materias más específicas
y relacionadas con la ingeniería Civil, supongo que era un desafío contra las
dudas que a veces tenemos los estudiantes con respecto a nuestras vocaciones.
Pero
lo realmente interesante de este año era el proyecto que nos habíamos propuesto
con mi amigo Guillermo, los dos compartíamos el amor por la naturaleza y la
aventura, así que 1982 debería ser el preludio de ese viaje que imaginamos
desde que comenzamos la facultad, nos iríamos a recorrer la Patagonia por un
mes.
Guillermo
estaba juntando dinero para comprar un Citroen 3cv y yo me ocuparía de adquirir
la canoa y los demás elementos para acampar en donde nos alcance la noche y la
ruta 40 disponga.
Después
de dar un par de finales en febrero, comenzamos las clases un 29 de marzo,
cursando la materia de Electrotecnia, el profesor era el Ingeniero Hector
Legaspi, un tipo joven que se lo veía seguro en sus conocimientos y sobre todo
muy didáctico, de entrada desplego en el pizarrón un plano gigante, creo que
era una nave industrial y nos comenzó a mostrar cómo se disponían los
circuitos, nos habló de proyectos, diseños,
cálculos e iluminación, en casi dos horas capto nuestra atención, no sé
si porque era la primer materia que te hacía sentir ingeniero o porque en algún
momento dejo transcender que era un aventurero que acababa de llegar de un
viaje de mochilero al Perú.
El
ing Legaspi desde ese día seria nuestro consultor para el viaje patagónico que
pensábamos realizar, no teníamos experiencia en semejante empresa y que mejor que
tener un consultor que de paso era nuestro profesor.
Pero
1982 nos sorprendió un 2 de abril, a eso de las 6 de la mañana el despertador
sonó como todos los días, pero esta vez mucho más intenso, sabía que me quedan
exactamente una hora para ir a tomar el tren que me lleve a la facultad.
Al
abrir mis ojos los veo a mi padre que me miraba, estaba debajo del marco de la
puerta de mi habitación, y lo hacía con una expresión de felicidad que poco
tenía que ver con mi necesidad de salir de la cama.
-
“Fabian despertate rápido, acabamos de
recuperar las islas Malvinas, los rajamos a los ingleses, vamos carajo…vamos
Argentina “
Tarde
en entender que estaba pasando, verlo a mi viejo eufórico como cuando salimos
campeones del Mundo no era normal y menos si el gobierno que había recuperado
la soberanía de las islas era el de una dictadura Militar que el aborrecía y del
que había sido perseguido.
Cuando
logre encadenar una serie de razonamientos, típicos de un estudiante de
ingeniería, entendí que lo que estaba pasando era algo histórico, algo que tenía
que ver con ese sentimiento de patriotismo que nos inculcaron desde la escuela
y que poseía una simple premisa que se transmite de generación y generación, “
LAS MALVINAS SON ARGENTINAS”, y ahora parecía que era una realidad, ya no
importaba si los que las recuperaron son genocidas o soldados patriotas al fiel
estilo sanmartiniano haciendo la gran gesta del siglo XX
Esa
mañana no hubo clases en la facultad, se decretó un feriado espontaneo, así que
aprovechamos a para ir a charlar con algunos de mis compañeros a uno de los
bares que estaban frente a la sede principal de la universidad.
Yo aún
no había cumplido los 21 años, o sea estaba en edad de hacer el servicio
militar, si no fuera por la prorroga que obtuve para hacer mis estudios
universitarios, seguramente sería un soldado de reserva
presto
para viajar a la zona del conflicto y en las mismas condiciones estaban algunos
de mis compañeros. Así que el debate comenzó con un simple dilema, si
presentarnos como voluntarios para que lo que la patria demande o transitar el
conflicto como simples espectadores mientras miles de chicos de nuestra
generación se expondrían como carne de cañón ante un posible conflicto armado
Uno
de los más callados del grupo y el único que había hecho la colimba era
Roberto, pero también era uno de los mejores alumnos y quien más claridad
mental desplegaba a la hora de hacer apreciaciones políticas en nuestro grupo,
si bien Roberto tenía una raíz en el Socialismo Democrático era principalmente
un tipo absolutamente pragmático, es por eso que cuando comenzó a hablar se
hizo un silencio intenso en esa mesa que para ese entonces contaba con seis
participantes.
-
“Muchachos abran los ojos estos milicos dos
días atrás cagaron a palazos a una manifestación sindical que fue a protestar a
la plaza de mayo, la económica cada día se complica más, están acorralados por
las comisiones internacionales de los derechos humanos por el tema de los
desaparecidos, cada día pierden más poder, ¿porque les parece que justo ahora
van a tomar las Malvinas?
Al
toque salto Dante Bran que como buen hijo de milico quiso poner su discurso
nacionalista
-“Que
decís Roberto, esto no tiene nada que ver con la política, aquí estamos en
presencia de un hecho histórico, un hecho que les vamos a poder contar a
nuestros nietos, ¿sabes lo que significa recuperar las Malvinas? Es volver a
recuperar nuestro orgullo nacional, es inflar el pecho ante el pirata invasor,
es el comienzo de una nueva Argentina en la cual debemos estar todos juntos,
hemos encontrado en punto de unión ¿no te das cuenta?”
-
“Pero haceme el favor dante, supongo que sos un tipo inteligente, mira si los
milicos van a hacer esto para unir a los argentinos que boludez estas diciendo,
estos tipos son una dictadura, se cagan en los derechos de todos los
ciudadanos, a los que no piensan como ellos y lo exponen los hacen desaparecer,
de que me hablas, ahora ¿vos te crees que los ingleses se van a quedar
tranquilitos mientras un país de morondanga gobernado por un milico borracho
les tomas las islas, le ponen la bandera argentina y secuestran a sus súbditos?
De
que hablas Dante, por favor pensa un poquito, justo ahora, esta dictadura se
cae sola, es cuestión de tiempo y justamente con esto los tipos están ganando
tiempo, es como que volvimos al mundial y le hicimos un gol sobre la hora a los
ingleses y ahora vamos todos a obelisco. No seas boludo esto no es futbol, esto
es vida o muerte y en este país ya tuvimos muchas muertes por estos hijos de
puta”
Fue
la primera vez que escuche a Roberto hablar tanto y lo digo con mucho
fundamento ya que todos los días compartíamos más de una hora de tren desde Morón
a General Rodriguez y el tipo era muy pero muy medido en sus palabras. Esa
mañana del 2 de abril se planteaban dos disyuntivas en nuestro pensamiento
juvenil y ambos podían ser válidos.
Desgraciadamente
Roberto tendría ranzón, la guerra llego, y como no podía ser de otra manera
perdimos con una de las potencias del OTAN, el dolor fue muy grande en el mes
de junio, no solo por los cientos de jóvenes que habían muerto defendiendo
nuestra nación sino también por el dolor que derruía nuestro orgullo nacional
El
fin del conflicto significo el comienzo de en un estímulo muy potente para
volver a la democracia y recuperar la libertad que habíamos perdido en marzo de
1976 o quizás mucho antes.
Para
fines de junio mientras preparábamos el parcial para Hidráulica, Guillermo vino
a casa sin avisarme, creo que serían las 4 de la tarde, entro sin que me diera
cuenta, se fue desplazando en silencio y sigilosamente hasta llegar a mi
habitación. Allí estaba yo rodeado de apuntes, libros, hojas sueltas y una
calculadora científica que no paraba de dar resultados erróneos de un cálculo
que no me daba el resultado que estaba buscando, quizás por eso fue que no percibí
su presencia.
“
Boludo nunca te va a dar si no la pasas a modo logarítmico”.
Guillermo
tenía una forma muy particular de decir boludo, supongo que por su origen
campechano, pero escuchar esa palabra de su boca era suficiente para
identificarlo
-
Me queres matar del susto, ¿por dónde
entraste Salame?
- te quería sorprender y veo que lo logre, (mientras se reía intensamente)
-
Hace como una hora que estoy con estos putos
cálculos y no me da ni a palos y tenes que venir vos para confirmar que soy un
idiota que a esta altura del partido no se poner la calculadora en modo
logaritmo
-
Deja eso y veni conmigo, quiero mostrarte
algo
Salimos
juntos de casa y al mirar para la calle veo un Citroen 3 cv amarillo impecable,
reluciente y Guillermo bamboleando las llaves, haciéndose el canchero,
-
dale
subí vamos a dar una vuelta
Nuestro
proyecto al cual llamamos PATAGONIA 83, comenzaba a tomar forma, Guillermo ya tenía
el auto, ahora me tocaba a mi comprar la canoa y los demás elementos para lo
que sería el viaje de nuestras vidas
Un
lunes de setiembre después de almorzar en el bar del Encuentro, nos juntamos
con el Ing Legaspi, nos había citado a Gullermo y a mí para darnos algunas
correcciones del proyecto de luminotecnia que estábamos preparando con miras al
final de diciembre.
Legaspi
era muy formal, si bien era agradable no permitía establecer una confianza de
cercanía con el alumno tal es así que siempre nos dirigíamos a él como
Ingeniero a pesar de que era muy joven, estimo que no tendría más de 32 años.
Lo
vimos llevar con su caminar cansino, como siempre se lo veía perfectamente
arreglado, traje gris con corbata al tono, traía un maletín de cuero color negro
un guarda plano tipo tubo y un libro color verde bajo uno de sus brazos
-
Buenos días muchachos, vengan conmigo vamos al
taller de mesas de arquitectura que ahora no hay nadie, allí estaremos más
cómodos con lo que tenemos que ver.
-
Ingeniero, hicimos las modificaciones al
proyecto de acuerdo a su sugerencia, pero tenemos algunas dudas así que nos
viene bien esta reunión para que nos las pueda aclarar
-
No se apure Lombardi, antes tenemos que
revisar otras cosas
-
Mientras el Ingeniero se adelantaba para
entrar al taller de mesas de arquitectura, nos miramos con Guillermo sin
entender que estaba pasando
Nos
acomodamos en una de las amplias mesas, el ingeniero abrió el guarda plano y
saco de allí un gran mapa que luego extendió sobre el tablero
-
Señores aquí les voy a entregar uno de mis
grandes tesoros, este es un mapa que yo mismo hice cuando recorrí la ruta 40 en
1977, seguramente ahora debe tener algunas mejoras pero podrán ver los
principales puntos de interés, tienen referencias de camping, caminos de ripio,
caminos para hacer con 4 x4 , lugares que pueden acceder navegando, otros
lugares para llegar caminando. Tienen distancias, proveedurías, estaciones de
servicio, campamentos de ACA, etc.
-
El plano comienza en Pino Hachado Neuquén y
finaliza en el Calafate Santa Cruz. Es decir atraviesa las provincias de Neuquén,
Rio Negro, Chubut y Santa Cruz, en el mismo plano tiene explicado como volver
por la costa atlántica patagónica, con detalles de alojamiento, distancias para
carga de combustibles y lugares para visitar.
-
Todo el recorrido fue proyectado para
realizarlo en un mes y una semana siempre y cuando no surjan inconvenientes
Sentimos
que estábamos ante la presencia del mapa de un tesoro que dios quiso que
llevara a nosotros y que indiscutiblemente nos llevaría a la riqueza eterna, El
plano estaba tan bien hecho que hasta respetaba escala de colores en base al
nivel del terreno y referencias a prueba de tontos, era algo valiosísimo
-
Muchachos este plano se los voy a prestar con
la única condición que cuando me lo devuelvan me agreguen las correcciones
necesarias para que pueda ser utilizado por siempre, además les voy a regalar
este Libro, nos muestra el libro verde que llevaba bajo el brazo, su título era
LIBRO VERDE DE LA PATAGONIA, este libro tiene una serie de datos que les pueden
ser de utilidad.
Ese
día fue como el comienzo de nuestro viaje, comenzamos a repasar en nuestra
imaginación que lugares visitaríamos, donde acamparíamos, porque lagos
navegaríamos y principalmente que gracias a que el Ingeniero Legaspi tenía una
gran conexión con nosotros nos permitiría alguna facilidad para aprobar su
materia.
Llego
octubre con una gran novedad, pude comprar la canoa, con dos remos, los chalecos
salvavidas, la carpa y las bolsas de dormir, esta vez yo lo sorprendí a
Guillermo, lo hice venir a casa y desplegué en el parque todo el arsenal de
campamento y navegación como si fue un local de ventas de cosas de Camping
Nos
abrazamos y nos propusimos ese mismo fin de semana hacer una prueba piloto e ir
a pescar a algún arroyo cercano a la laguna de lobos
Salimos
un sábado a las 8 de la mañana, nos costó un poco acomodar la canoa en el techo
de Citroën, era tan larga que tuvimos que improvisar unos tiros con soga que
atamos a los paragolpes delantero y trasero, se lo veía firme para los vientos
de la provincia de Buenos Aires, pero para los vientos Patagónicos se nos iba a
complicar, igual teníamos tiempo para resolver el problema y de paso utilizar
los conocimientos adquiridos en estabilidad 1 y 2.
El día
estaba despejado, pero algo ventoso, armamos la carpa junto al arroyo los Patos
en un claro al lado del juncal, la carpa era tipo iglú resistente y cómoda para
los dos ya que disponía de una capacidad para 4 personas, guardamos todo dentro
de ella y salimos a probar la embarcación, era nuestra primera experiencia,
estimamos que no sería ningún misterio navegar en una canoa canadiense de 3mts
de eslora
Es
muy sencillo cuando no hay viento, pero cuando si lo hay se debe ser muy
preciso en la forma de interactuar entre los remeros. Hay que ser
extremadamente sincronizados para que el efecto del empuje tenga potencia
necesaria para mover adecuadamente la embarcación.
Nos llevó
un tiempo, pero logramos realizar grandes avances, para la tardecita teníamos
unos cuantos kilómetros de remo en nuestro haber y también un gran cansancio en
nuestros cuerpos.
Decidimos
preparar unos sanguches, comer temprano y dormir lo suficiente para que para
cuando salga el sol estar en condiciones de retornar a la navegación.
La
noche nos ganó rápidamente, estábamos solos en algún lugar cercano a Lobos, con
mucha oscuridad y un silencio perturbador, quizás sería un anticipo de lo que
pasaríamos en uno de esos parajes que tenía muy bien señalizados el Ingeniero
Legaspi
Esa
noche charlamos muchas horas con Guillermo, hablamos de cosas que jamás
habíamos hablado pero que nos hicieron muy bien para conocernos más, sobre todo
para afianzar esos lazos de amistad que venimos forjando desde que comenzamos
la facultad. Teníamos personalidades distintas, pero sentíamos que nos unía
algo especial aunque ambos no teníamos en claro que era.
Guillermo
era un revolucionario por naturaleza, hijo de la elite Mercedina, el padre era
un Juez muy reconocido, estudiante de una escuela de curas a donde iban los
hijos de los poderosos del pueblo, jugador de rugby, sobreviviente de un
accidente en moto que casi le cuesta la vida cuando era muy joven, orgulloso
portador de sus heridas como si habrían sido hechas en un campo de batalla en
la segunda guerra mundial.
A
pesar de estar en una muy buena situación económica era un tipo humilde,
sencillo y valiente, tenía un solo punto débil el amor. Unos años después de
sufrir aquel maldito accidente se peleó con quien era el amor de su vida, la
Negra para Guillermo, para nosotros Alicia, aunque había tenido algunas nuevas parejas
nunca podía sacar de su corazón a quien fuese su primera novia.
-
Guillermo ¿es verdad que estas volviendo a
ver con la NEGRA?
-
¿Quién te dijo?, seguro que el buchón de Roberto
Hago
un silencio largo como para que él si no se interprete como una botonada
-
Comenzamos a vernos, pero no es nada serio
-
Vos la seguís queriendo, ¿no?
-
Que estas de psicólogo esta noche, a la negra
nunca la deje de querer, pasaron cosas, cosas de adolescentes, cosas que ahora
me parecen muy boludas, debo confesarte algo; siempre supuse que estar
enamorado era como ser débil, como que una mujer se apropiaba de tu ser y te
llevaba a donde ella quería, transformándote en un simple becerro que tiene
como destino el matadero
-
Te entiendo, como un tipo rudo como vos se
iba a transformar en un puto becerro (nos reímos los dos), pero parece que
cupido hace un tiempo te clavo la fecha y no hay forma que te la saques. (volvimos
a reír)
-
¿Te ves en el futuro? ¿Te imaginas cuando
seamos ingenieros? ¿Como será nuestro destino? Tendremos una familia, una casa,
hijos, perros y no sé cuántas cosas más.
-
-todo lo que nos depare el futuro es una
intriga, pero te puedo asegurar que no lo imagino sino es con la Negra
El
sentimiento de estar enamorado debe ser extremadamente complejo, quizás más que
una fórmula de física Cuántica, algo que personalmente aún no había
experimentado en profundidad, por lo tanto, era difícil opinar sobre lo que no
se sabe, así que solo me limite a realizar una simple apreciación
-
Guille, ¿te puedo hacer una pregunta? pero
quiero que seas honesto conmigo
-
Si más vale
-
¿La coca cola que tomaste antes de
acostarnos, era solo coca cola o le pusiste madia petaquita del whisky especial
que siempre llevas de rescate?
Nos
reímos un buen rato, nos atrapo el sueño y luego el amanecer
Al
despertar observo que Guillermo no estaba en la carpa, salgo rápidamente de
ella y me sacude, de lleno en el pecho, una ráfaga de viento que casi me tira
al piso, veo que no está la canoa, comienzo a girar mi cabeza en busca de algún
punto del arroyo en donde se la pueda visualizar, no observa nada, agudizo mi
oído escucho el clásico boludo veni que me lleva el viento, se escuchaba muy
lejano, comienzo a correr por el margen derecho del arroyo en dirección sur, a
unos cien metros lo veo. Estaba en el medio del arroyo meta girar y girar, sin
poder dominar la canadiense.
-
Que miras boludo, tírame una soga que ya no
puedo mas
El
rescate duro unos minutos, pero la lección fue bien aprendida, nunca te subas
solo a una canoa canadiense y más cuando hay viento
Diciembre
llego con muchas expectativas, sabíamos que el año próximo habría elecciones,
seguíamos escuchando mucho rock nacional, Charly imponía un himno del rock como
fue el tema” No llores por mí Argentina” .
Un
tal Alfonsín se instalaba como unos de los posibles presidenciables, era un gran
orador y defendía perfectamente los principios de la república y la democracia.
Por otro lado, se vislumbraba un peronista tradicional, Ítalo Luder quien fuera
el creador del decreto del exterminio de la subversión, que luego daría la
excusa a los militares para hacer todos los desastres que hicieron
Guillermo
estaba muy feliz porque había vuelto con la negra y aunque eso me preocupaba
porque atentaba contra el proyecto Patagonia 83, consideraba que no se iba a
transformar en un becerro por lo cual nuestro propósito seguiría en marcha
La
cursada de ese año fue bastante pesada, 8 materias todas anuales, algunas de
ellas verdaderamente complejas, así que lo importante era tenerlas a todas
regulares y tratar de meter 4 finales en diciembre y otros 4 entre febrero y
julio del 83.
Sabíamos
que electrotecnia era una de las seguras, así que había que ser muy astutos
para elegir las otras tres que daríamos durante diciembre y así dejar despejado
toda la preocupación universitaria para solo pensar en Patagonia 83
La última
materia la aprobamos el 18 de diciembre y nos fuimos todos a festejar a un
boliche en lujan, bailamos, tomamos y nos divertimos como nunca, que más
podíamos pedir, aprobamos todas las materias en las que nos presentamos,
teníamos todos listo para el viaje, hasta el Ingeniero Legasti nos dio su
teléfono para que lo llamemos desde cada lugar a donde lleguemos. Se estaba
acabando la dictadura, era todo perfecto, lo que vendría de ahora en más
debería ser mejor.
El
domingo 19 a eso de las dos de la tarde suena el teléfono en casa, atiende mi
hermana, es para vos me dice, es una chica
Algo
raro estaba pasando que me llame una chica a casa no es normal, repase por unos
segundos si le había dado mi teléfono a alguna de las chicas con quien baile en
la noche anterior, pero no recordaba haberlo hecho.
-
¿Hola, quien habla?
-
Soy yo Fabian, la Negra, Alicia, la novia de
Guille
-
¿Hola Alicia como estas? (mi respuesta fue
con un tono que necesitaba urgente saber de que se trataba su llamado)
-
Mira no te asustes, pero Guille hoy a la
madrugada tuvo un accidente, pero quédate tranquilo, tiene algunos golpes, pero
está bien.
Por
unos instantes pasaron mil cosas por mi cabeza, ese macabro destino, ese mapa
que nos lleva a un lugar que nunca podemos saber el cuál nuevamente le jugaba
una mala pasada a uno de mis mejores amigos. No podía creer que Guille este
herido, que en este momento este en un hospital y que muchos de sus sueños
quizás se trunquen por lo que le paso. También me sentía culpable, habíamos
pasado una noche genial pero el muy boludo había tomado bastante y volverse a
mercedes por la ruta 5 con su 3cv no era muy seguro así que le propuse que
viniera a dormir a casa, pero como buen cabeza dura que era no quiso saber
nada, ahora necesitaba urgente ir a verlo
-
Alicia, decime donde esta?
-
Quedate tranquilo, ya le dieron el alta del
hospital, está en su casa, me pidió que te avisara
-
Ya salgo para allá
-
Dale, te veo en la casa de Guille
Le pedí
el Fiat a mi viejo, lo llame a Roberto para pedirle que me acompañe y salimos
rápido para Mercedes.
Al
llegar a la casa de Guillermo, nos encontramos con unas cuantas personas,
muchas de ellas no las conocíamos, al ingresar lo primero que escuche fue su
voz y eso me tranquilizo, estaba sentado debajo de un tilo en el parque de su casa,
tenía a su alrededor una cantidad de espectadores dispuestos a escuchar los
detalles del accidente algo que a Guille le encantaba hacer desde aquel
accidente adolescente con su Moto Gillera 200.
Al
vernos llegar vino corriendo hacia a nosotros y nos abrazo fuertemente, se le
escurrieron unas lágrimas y solo nos dijo, “se nos murió el proyecto” ,
perdóname amigo, el Citroën no sirve mas
En
ese momento lo menos que pasaba por mi cabeza era Patagonia 83, solo necesitaba
ver bien a mi amigo y realmente me hizo feliz de verlo entero.
-
Quédate tranquilo, lo importante es que estas
bien, pedazo de pelotudo, te tendrías que haber venido conmigo, ya habrá otros
proyectos por lo menos aprobamos electrotecnia gracias a él (nos abrazamos y
reímos por un rato)
Ya casi
no quedaba nadie en la casa de Guillermo, solo estaban sus padres, Roberto y yo
-
Como se nos cago el verano, Fabian, era el
viaje de nuestras vidas, la puta madre que mala leche que tengo
-
Ya sé cómo te vamos a apodar, desde ahora te
vas a llamar ESPERMAN
Roberto,
mantenía su economía de palabras, mientras ambos charlábamos y maldecíamos al
puto camionero que se lo llevo puesto al 3 cv, en un semáforo y nos destruyo el
proyecto más ambicioso de nuestras vidas
-
Muchachos tengo una propuesta para hacerles, resulta
que tengo un Departamento en San Bernardo, lo podemos utilizar la segunda
quincena de enero están invitados, también van a venir mi hermana y mi prima,
pero hay lugar para todos
Durante
algún tiempo aprendimos a decirnos muchas cosas con la mirada, así que, al
mirar a los ojos a Guillermo, supe que lo que estaba ofreciendo Roberto era un
consuelo muy grande y que la pasaríamos genial, sobre todo porque iban a estar
la hermana y la prima de Roberto que de por si estaban muy buenas.
Por
unos segundos pensé en ese mapa travieso del destino ¿adónde nos llevaría
ahora?, la única forma de saberlo era dejarse llevar
El
15 de enero del 83, salimos rumbo a San Bernardo, Roberto nos pasó a buscar en
su auto y luego de 5 horas llegamos, el Departamento era chico, pero acogedor,
estaba casi en frente al mar sobre la calle Andrade, a la vuelta del Hotel Luz
y Fuerza, las chicas ya hacia una semana que estaban y nos esperaron con un
rico almuerzo de bien venida
Con
Guille nos habíamos juramentado que la hermana de Roberto era como nuestra
hermana, así que no tendríamos ojos para ella, pero pusimos en reserva el
juramento respecto a la prima, los primos son otra cosa y dentro de nuestro
reglamento de seducción no se las identifica como familiares directo por lo
tanto tendríamos vía libre siempre y cuando este lo suficientemente fuerte como
Roberto nos comento
Durante
estos años he aprendido a conocer profundamente a Guillermo, el tipo se transforma
cuando encuentra una mujer que le gusta, siente la necesidad de hacerse notar,
de ser gracioso, de parecer recio y caballero a la vez, pero lo raro es que no
se comunica con la labia, a veces pienso en que se convierte en mimo y que con
esas series de gestos mímicos es capaz de equiparar su deficiente comunicación
¿A qué
voy con esto? A que la prima de Roberto estaba super fuerte y que Guillermo se
dio cuenta enseguida
La
tarde nos encontró en la playa, jugando a las cartas, metiéndonos al mar,
jugando al tejo o disfrutando de un picadito en la arena con los chicos de la
sombrilla de enfrente, Guillermo no paraba de hacer piruetas atléticas y por lo
cierto se notaba que a la prima de Roberto también le había caído en gracia, se
reía a carcajada por cada boludez que se mandaba, la estábamos pasando muy bien
y ya casi ni nos acordábamos del difunto 3cv ni del frustrado plan Patagonia 83
Si
estas en la costa en verano no queda otra que ir a bailar, el problema es que
por aquellos tiempos no había muchos boliches en San Bernardo. Como los
recursos eran escasos no podíamos fallar al seleccionar el lugar a donde pasar
la noche, salimos los tres ya que las chicas se quedaron en el departamento
estaban re cansadas y querían despertarse temprano para ir a ver el amanecer en
la playa.
Caminamos
unas cuadras por Chioza, la calle principal del balneario, hicimos algún
trabajo de inteligencia para saber a dónde nos convenia ir y terminamos en la
esquina de Chioza y Falkner, nos comentaron que hacía unos días se inauguró un
boliche nuevo llamado “El Quijote” donde pasaban buena música y tenía mucha
onda.
Quedamos
que uno de los tres debía entrar primero para ver si estaba ok, una especie de
adelantado que tenía que dar el visto bueno para que el resto ingrese, una
estúpida manera de ahorrar unos mangos por si las moscas.
Esta
vez el adelantado fui yo, antes de ingresar trate de repasar la serie de
condiciones que tendrían que cumplirse para que el boliche tenga el OK y genere
el ingreso definitivo del resto de nosotros. Nunca fui un gran catalogador de
boliches y menos de boliches de la costa, para mi era necesario que tenga una
buena barra, un eficiente juego de luces, audio rítmicas o secuenciales, luz
negra, alguna bola espejada, con sonido fuerte pero que permita hablar y sobre
todas las cosas que tenga muchas chicas lindas.
Una
de las cosas más feas que te pueden pasar en la vida es entrar solo a un
boliche bailable, entras y no sabes para donde ir, te sentis observado y queres
hacerte invisible, aunque sea por un tiempo hasta que ingrese el próximo
boludo.
Cada
escalón que me llevaba al primer piso y por lo tanto a la puerta de ingreso, se
transformaba en una pendiente de algún sendero patagónico que misteriosamente
se daba cita en un lugar muy distante, el tiempo transcurría en millones de
segundos, tal cual una película filmada absolutamente en cámara lenta, la
música ni siquiera ingresaba en mis oídos, solo pensaba en el destino y esa
sucesiones de casualidades que me habían transportado a un lugar diferente al
que debía estar. El plano del Ingeniero Legaspi extendido en el tablero con
miles de referencias que, si o si debíamos visitar, el viento de aquella mañana
de Lobos, Guillermo en la canadiense y los sueños rotos y re transformado en
este nuevo destino que nadie podrá modificar o sí.
Al
ingresar al lugar comencé con la evaluación como si fuera tildando cada una de
las condiciones que deberían cumplirse para que mi OK signifique el ingreso de
mis amigos. Cumplía 90% de esas condiciones, salvo una, creo que la más excluyente,
no había chicas lindas, es decir en verdad, había chicas lindas, pero eran muy
chicas no más de 15 años, es como que ingrese a un jardín de infantes, cuando
el requisito de tildado para ese rubro debía promediar los 20 años al menos.
Me quede
parado en una punta de la barra, un tiempo, como para no salir despavorido
disimulando un poco y además para consumir el trago que pague con la entrada.
En
uno de los rincones del boliche habría unas 6 quinceañeras, que se reían y
bailaban entre ellas, pero algo llamo mi atención, una de las niñas que estaba
junto a ellas no parecía ser quinceañera, no sé si por los efectos de la luz
negra o su bronceado me impacto su belleza. Me acerque a unos pocos metros
mientras llevaba en una de mis manos un porrón de cerveza, gire mi cabeza
lentamente como quien no quiere la cosa y en ese giro de 180 grados por una milésima
de segundo nuestras miradas se cruzaron y sentí como que mi corazón ejercía
unas tremendas palpitaciones, supongo que no debería ser por el efecto de la cerveza
ya que con dos sorbos no creo que pueda provocar semejante síntoma.
Me
voy hacia la entrada, me asomo mirando hacia abajo veo a Roberto y a Guillermo
y le muestro mi dedo pulgar hacia arriba, esa era la señal que estaban
esperando
-
Guillermo se me vino al humo de una; vos sos
muy pelotudo o te mato la cerveza, nos metiste en una fiesta de quince y nos
gastamos 300 pesos al pedo, ¿Qué habíamos acordado con el tildado de
condiciones? Le pifiaste en la más importante
Por
primera vez le estaba por pedir un favor a mi amigo
-
Háganme el aguante hay una chica que me
gusta, y me quiero sacar las ganas de sacarla a bailar, solo un rato después
nos vamos
Las
condiciones del boliche sin bien no cumplían con el mayor requisito, tampoco lo
cumplía con el sexo opuesto, es decir los únicos varones mayores de 20 años
éramos Guillermo, Roberto y Yo, por lo tanto la deducción basada en mi
formación en ciencias decía que tenía muchas posibilidades que esa chicas
cuando la saque a bailar, baile con migo no por lo lindo, pintón o fachero que
pueda ser, sino porque sería uno de los pocos dentro del boliche que cumplían
con la condición de ser mayor de edad.
Por
aquellos tiempos sacar a bailar una chica requería de cierta metodología de tal
manera que en ese convite inicial seguramente impactaría en como seria la
relación durante el resto del tiempo. En ese aspecto poseía una enorme
experiencia, miles de noches bailables en Bariloche, Ramos, Lujan, San Isidro
es decir todo un veterano en estos menesteres
Sabía
que había que esperar el tema justo, ese que te lleve a bailar y no te importe
con quien, en algún momento llegaría el momento por eso era fundamental estar
cerca, deslizar alguna que otra mirada casual dejar ver el mejor perfil y
preparar el mensaje justo que me permita llevar a bailar a esa mujer que cada
segundo me parecía más bonita.
La introducción
del último tren a Londres, de la Electric Light Orchestra, es
muy particular, el Discjokey la va mezclando despacio con sus primeros acordes
indicando que ya es inminente que por todos los parlantes escuchemos sus
mágicos acordes, en ese justo momento cuando Jeff
Lynne canta “Last Train to London” aprovecho la oportunidad me acerco a ella y
sus ojos se iluminan en los míos, quede congelado por no sé cuántos
milisegundos , al volver en mí solo pude decir : ¿Bailamos?
La
noche fue maravillosa, era la primera vez que sentía algo así por una mujer,
recordaba la conversación con Guillermo y su amor difícil de entender con
Alicia.
¿Me podre enamorar en solo unos minutos?
Su
nombre era Claudia y ese día había acompañado a su hermana para que fuera a
bailar junto a sus amiguitas, era la única mujer adulta responsable del
boliche.
Su
piel bronceada, contrastaba con su atuendo blanco, un pantalón que demarcaba
sus curvas y una remera ajustada que terminaban de configurar una figura
angelical
Charlamos
toda la noche, era extremadamente simpática, muy inteligente y seductora por
naturaleza, teníamos muchas cosas en común. Nos divertimos mucho pero el
boliche tenía que cerrar y mis amigos me esperaban abajo impacientes. Quedamos
en vernos al otro día para ir a tomar algo, nos saludamos con beso en la mejilla
con la esperanza que mañana llegaría pronto.
El
regreso al departamento fue tortuoso, Guillermo y Roberto no paraban de
gastarme, la idea era pasar un verano conociendo muchas chicas y vos ya te
embalaste con una, vas a ver que mañana te deja plantado boludo, ellas están en
la misma que nosotros.
No
podía explicarle que Claudia era distinta, nunca había conocido alguien así,
estudiaba Licenciatura en Sistemas en la UTN, trabajaba en la empresa de su
papa, le gustaba tocar la guitarra y cantar, tenía una fuerte formación
católica y vivía en Villa Luro, un pequeño problema si avanzábamos en la
relación, vivíamos a 52 km de distancia. Su encanto era especial me gustaba
hacerla reír, su sonrisa me derretía, esa era la evaluación previa que realice
durante nuestras 4 horas de bailes en el Quijote, nos quedaba mucho por conocer
y mañana sería un bien día para poder hacerlo
Cuando
llegamos al departamento las chicas nos esperaron despiertas
-
Preparamos el mate y compramos facturas,
vamos a la playa que ya va a salir el sol
Terminamos
todos tomando mates en la playa, mientras Guillermo y Roberto no paraban de
gastarme también se sumaron las chicas, cuando promediaba la mañana Roberto le
jugo a Guillermo una docena de churros a que Claudia no asistía a la cita, Guille
bajo la cabeza y le dio la mano en conformidad no sin antes admitir que estaba
seguro que iba perder.
La
única que salió en mi defensa fue la hermana de Roberto, quien me alentaba a conservar
las esperanzas
El
resto del día la pasamos durmiendo bajo la sombrilla menos Rober que se fue al
departamento.
Esa
tarde fue espectacular, el mar sereno, ni una gota de viento, poca gente en la
playa y unas cuantas gaviotas jugando con acrobacias en el horizonte. Fuimos a
caminar para el lado del muelle de Mar de Ajo, yo fui el de la idea porque sabía
que Claudia estaba parando a unas 10 cuadras del muelle. Quien te dice en una
de esas me la cruzo y podemos saludarnos y hablar un ratito, seria eso o que la
quería ver en traje de baño, quizás las dos cosas.
Mi
cuerpo no era escultural, pero me mantenía bien, hacía mucho deporte, era flaco
y fibroso no tenía mucho para mostrar, pero tampoco para pasar un papelón
La
caminata al muelle nos llevó más de una hora, sin éxito en mi misión primaria,
pero nos reímos mucho con las chicas y de paso nos trajimos unos cuantos
cornalitos para hacer una previa en la cena. La noche nos encontró casi
llegando al departamento, recién hay me di cuenta que ya eran las 21hs y que a
las 22hs me tenía que encontrar con Claudia, así que pedí permiso para ser el
primero en bañarme, desistí de la cena y Sali casi a las 22hs en punto rumbo al
encuentro.
Roberto
y Guillermo, seguían emitiendo mensajes sarcásticos, con un concluyente:
-
te esperamos a las 23hs. y después cenamos.
Mas de una hora no la podes esperar, sugirió Roberto
El
punto de encuentro era Chioza y Esquiu, llegue a las 22:05 corriendo, pero
dentro de los limites permitido, para esa hora la peatonal era un mundo de
gente, ¿la podría reconocer?, tenía su imagen grabada en mi cabeza pero uno a
veces tiende a generar imágenes en base a sus interés y en ello mucho influye
la luz negra de los boliches.
Mis
ojos eran como gigantes radares que supervisaban cada chica que pasaba por esa
esquina, a los 20 minutos me comencé a intranquilizar y comenzaron mis dudas.
Quizás
vino a las 22hs en punto y como no me vio se fue, por ahí justo le paso algo y
se está demorando.
Que
boludo que fui, nunca le pedí el teléfono
Y si
la mina no me quiere ver y se fue de joda a otro lugar y yo como un boludo aquí
haciendo reír a mis amigos y perdiendo mi orgullo de conquistador de mujeres
que alguna vez supe tener.
Y si
ese maldito destino, justo ahora se pone en mi camino para darme una lección en
base a mis viejos procederes. Es una revancha divina de muchas chicas que tantas
veces yo he dejado plantadas.
Pero
eso fue hace mucho tiempo, ahora soy un tipo maduro, no estoy en esa estupidez,
pero las penas suelen cumplirse a destiempo, quizás este sea mi tiempo y
Claudia haya sido solo un sueño de una persona a la que yo debo amar por el
resto de mi vida y solo existe en mi imaginación.
Pobre
Guillermo va a tener que comprarle la docena de churros a Roberto por mi culpa.
Faltan
son 10 minutos para las 23hs, vamos a hacer optimistas, todo el mundo cena
tarde en la costa, seguro que esta demorada, en 10 minutos llega.
El
citizen negro con agujas coloradas, marcan justo las 23hs, es tiempo de darme
por vencido, recién comienzan las vacaciones y como Guillermo choco el 3cv yo
choque la ilusión de conocer el amor de mi vida
Compre
dos conos de papas fritas, en lo de Fobos y me fui a cenar con los muchachos,
cuando abrí la puerta Guillermo y Roberto se tiraban al suelo de la risa y las
chicas me miraban con cierta compasión.
Les
voy a decir la verdad, cuando la vi venir no era lo que yo pensaba así que me
hice el gil, encare para el lado de la avenida San bernardo y me escondí entre
la gente, deje pasar un tiempo y me vine para aquí.
-
Vos te pensas que yo me voy a comer ese
verso, dale deci la verdad, te dejo plantado como un girasol. Ese tipo de minas
son así en el verano, mira si se van a fijar en unas ratas como nosotros,
buscan tipos de guita que vivan en barrio Norte o en Olivos. Dale, veni,
sentate que ya salen los cornalitos y después nos vamos con las chicas a bailar
a un Boliche nuevo cerca de la Lucila.
Las
palabras de Guillermo fueron duras pero reales, estábamos de vacaciones, nos
venimos a divertir y yo en la primera noche estaba dispuesto a amargarme para
el resto y si yo me amargaba, amargaba a mis amigos.
Cada
uno de los días que pasamos ese enero en San Bernardo fueron increíbles, nos
llevábamos muy bien con las chicas, todas las tardes jugábamos al futbol y por
la noche nos íbamos a algún bar a cantar canciones de protesta y escuchar buena
música
El día
anterior a que terminaran nuestras vacaciones, tenía que durar mucho más de 24
hs, pero el clima nos jugó una mala pasada y se desato una de esas tormentas de
verano donde se vuela todo, llueve torrencialmente y luego se vuelve a calmar.
En
la playa es suficiente que vuele la primera sombrilla para que la gente salga
desesperada, como huyendo de un sunami con destino a sus lugares de alojamiento
y así de esa manera dar por concluido el día de arena y mar.
Para
nosotros no había tormenta que nos asuste, así que esperamos que pase el primer
chubasco y salimos a despedirnos de la arena con la tradicional caminata rumbo
al muelle. Algo que hicimos durante los casi quince días que compartimos en San
Bernardo, mis amigos nunca lo supieron, pero cada vez que pasábamos por la zona
donde
yo
entendía que paraba Claudia extendía mis virtudes de detección para ver si la veía,
nunca tuve suerte, quizás me mintió y me dio un lugar de referencia incorrecto
al propósito, pero a esta altura de las vacaciones ya me había dado por
vencido.
Quedaba
muy poca gente en la playa, solo algún que otro remolón que no pudo desarmar
las sombrillas, unos chicos jugando a la pelota casi contra el médano y un par
de familias tratando de llevar sus bártulos a buen reparo.
Habremos
hecho no más de 600 metros y mientras caminábamos del lado del médano, veo venir
una silla plástica meta rodar en favor del viento, atrás de ella una chica
intentando detenerla.
He
aquí el destino o la casualidad, ya no podía determinar que era una cosa o la
otra, la silla vino directo a mí, la logro detener y a los pocos segundos la
chica muy agitada se acerca para pedírmela y darme las gracias.
El
viento había hecho algunas travesuras en su cabello, no estaba lo
suficientemente arreglada como para hacer en encuentro formal entre un hombre y
una mujer que por esas casualidades de la vida los une una simple silla de
plástico de esas apilables. Me basto ver su sonrisa para darme cuenta que era
ella, volver a sentir esas palpitaciones suele ser complicado para una persona
como yo que creía que conocía todo respecto
a las mujeres
-
Vos sos Claudia ¿no? Qué casualidad
encontrarnos aquí (mientras pensaba que la casualidad era un poco ayudada por
mi insistencia de caminar siempre para el lado del muelle)
-
Hola, Fabian ¿cómo estás? – antes que yo
dijera nada, me pidió disculpas por el desencuentro de aquella noche de cita-
no sé qué verso me metió, pero me conformo, igualmente cualquier cosa que
dijera me conformaría así que no estaba dispuesto a analizar esa respuesta.
-
Mañana ya nos volvemos a Buenos Aires, si
tenes ganas hoy a la noche nos podríamos ver y realizar esa postergada cita, ¿Podrás?
– eso si por el amor de Dios no me dejes plantado que ese día hasta me salieron
hojitas. (su sonrisa ilumino mi alma y note que su mirada transmitía un SI
PUEDO
-
Te prometo Fabian que hoy no te fallo, ¿dónde
queres que nos encontremos?
Su
repuesta me daba la iniciativa y por lo tanto tenía que ser muy preciso,
efectué un análisis profundo de condiciones y posibilidades, quizás era mi última
oportunidad y no la iba a desaprovechar. Tengo que tener en cuenta la hora de
la cena, el lugar debe ser tranquilo y en lo posible que pasen música lenta, la
noche iba a estar fresca así que podríamos tomar un café irlandés o algo
parecido. Mi mente parecía un ordenador calculando una factorial de 50, pero
para algo estudiaba ingeniería y necesitaba utilizar todos mis recursos
-
¿Te parece que nos encontremos a las 23hs en
el bar de EL TIMON?
-
¿Puede ser a las 22:30 hs? porque antes de
las 3 de la mañana tengo que volver
-
Entonces nos encontramos en el timón a las
22:30 hs solo te pido que no me vuelvas a plantar no quiero volver a buenos
aires hecho un germinador (se volvió a reír, me dio un beso en la mejilla y se
fue con la silla para el lado del vestuario del Balneario OASIS)
Ir
al pub del Timón y conseguir una mesa a las 22hs es tener mucha suerte y ese día
no estaba dispuesto a confiar en mi suerte, por eso a eso de las 21hs me
instale en una mesa junto a ROBERTO y GUILLERMO, esta vez me hicieron el
aguante tal vez por compasión o porque me ofrecí a pagar los tragos
La
vi llegar con un vestido claro, muy ajustado a su cuerpo, zapatos con una
pequeña plataforma color marrón, una blusita azul marino y una belleza que no
paraba de sorprenderme.
Le
presente a mis amigos, muy cortésmente la saludaron y se marcharon como
habíamos convenido
Otra
vez esas malditas palpitaciones, nos dimos un beso en la mejilla,
caballerosamente le corrí la silla para que pueda sentarse y la invite a hacer
el pedido para que el mozo se alejara de una vez de nuestra mesa.
Fueron
4hs donde prácticamente no paramos de hablar, nos reímos, nos mirábamos
fijamente, en algún momento rocé sus manos con uno de mis dedos y descubrí que
su piel era suave, nos contamos la vida, hablamos de nuestros sueños y de
nuestras esperanzas. Sentí como que a Claudia la conocía desde siempre.
Las
horas se derretían, pedíamos otro café y mientras el ultimo terrón de azúcar se
hundía en el fondo del pocillo, saque de mi campera un chocolate Shot, una
barra de chocolate con maní muy rico y popular por esas épocas, venia envuelto
en papel metalizado.
Cuando
le ofrezco el chocolate, la sorprendí, lo abrimos lentamente entre los dos y
separamos en dos mitades a la barrita.
No
hay nada más rico que comer una barrita de chocolate shot con un buen café
junto a la chica de tus sueños, parecía todo muy irreal.
El
plano del Ing Legaspi, el proyecto PAGONIA 83, yo debería estar tomando un café
junta al volcán LANIN, pero estoy en San Bernardo, ¿qué misterio es la vida?
Llamo
al Mozo y le pido una lapicera, extiendo el papel metálico, lo aliso bien con
el cuerpo de la birome y escribo con letra de imprenta: “hoy puedo concluir que
el destino es un mapa que conduce al futuro, el mapa me llevo al más maravilloso
y dulce tesoro que un hombre pueda anhelar”
Claudia
leyó detenidamente ese pequeño texto mientras una lagrima rebelde se escurría
sobre su mejilla derecha. Nos tomamos de las manos y nos besamos sin besarnos.
En
Febrero comenzamos a transitar juntos ese camino mágico que nos había propuesto
el destino, los años nos llevaron por muchos parajes y lugares, nuestro mapa
fue creciendo generando más y más referencias, hoy lo tenemos desplegado en un
rincón de nuestro hogar, con la foto de nuestros 4 hijos, nuestra nieta y muy
cerquita el viejo napa del ingeniero Legaspi con un montón de colores nuevos,
con un título modificado que en verde oscuro se deja leer como “PATAGONIA PARA
SIEMPRE”