LOS PROFESIONALES
La reunión se había tornado algo tensa, los informes económicos de las filiales del
interior no eran alentadores.
Cada uno de los directores volcaba su opinión mientras la discusión no encontraba un punto de acuerdo, iban dos horas y muchos cafés ya tomados.
Marcelo Rojo el gerente general tenía el rostro tenso y se mostraba ciertamente molesto, su fastidio no se podía ocultar mientras su mirada se focalizaba en la pantalla de su teléfono celular.
Solo atino a poner un OK en ese cursor titilante del wasap, se levantó rápidamente y sin mediar saludo alguno salió rápidamente de la oficina.
Cada uno de los directores volcaba su opinión mientras la discusión no encontraba un punto de acuerdo, iban dos horas y muchos cafés ya tomados.
Marcelo Rojo el gerente general tenía el rostro tenso y se mostraba ciertamente molesto, su fastidio no se podía ocultar mientras su mirada se focalizaba en la pantalla de su teléfono celular.
Solo atino a poner un OK en ese cursor titilante del wasap, se levantó rápidamente y sin mediar saludo alguno salió rápidamente de la oficina.
En la redacción llegaban noticias y más noticias, parecía
que el día nunca acabaría, revoluciones, caídas de bolsa, el dólar que no
paraba de subir, una cadena nacional y mil cosas más, la computadora de Miguel
Ronco no paraba de recibir cables e informes, debía hacer su resumen económico con
premura pero su mente estaba en otro lado, llevaba más de 4hs frente a esa
pantalla sin siquiera poder escribir una palabra.
Su teléfono sonó como suena la campana en un ring. Sacudió su cabeza y rápidamente levanto el tubo, su rostro tomo color y con voz firme solo respondió: ya salgo. Se pudo su saco Marrón y salió a paso firme rumbo al ascensor
Su teléfono sonó como suena la campana en un ring. Sacudió su cabeza y rápidamente levanto el tubo, su rostro tomo color y con voz firme solo respondió: ya salgo. Se pudo su saco Marrón y salió a paso firme rumbo al ascensor
El consultorio estaba lleno de pacientes que esperaban su
turno mientras el Dr. Julio Laudonico atendía cuidadosamente a un niño con
algún problema respiratorio, su estetoscopio recorría lentamente la espalda,
mientras con su rostro serio pero sabio le iba dando algunas indicaciones.
Luego se sentó prolijamente y mientras realizaba algunas anotaciones acordaba
con la madre una nueva entrevista para ver la evolución del tratamiento
indicado.
Una sonrisa amable se escapa de su rostro mientras despide al paciente con un afectuoso abrazo. Mira súbitamente el reloj y llama a su secretaria. – Avisa a los pacientes que me tengo que retirar pues ha surgido una urgencia, que sepan disculpar y reprograma las citas para la semana próxima. Se sacó el guardapolvo blanco tomo su maletín y salió rápidamente para el estacionamiento que está en frente a su consultorio.
Una sonrisa amable se escapa de su rostro mientras despide al paciente con un afectuoso abrazo. Mira súbitamente el reloj y llama a su secretaria. – Avisa a los pacientes que me tengo que retirar pues ha surgido una urgencia, que sepan disculpar y reprograma las citas para la semana próxima. Se sacó el guardapolvo blanco tomo su maletín y salió rápidamente para el estacionamiento que está en frente a su consultorio.
A las cuatro de la mañana Enrique Casata había salido de su
casa rumbo a la fábrica, a media mañana llegaba una maquina desde china y había
que tener todo preparado porque la instalación requería tener todo perfecto y
nada debía fallar. Como siempre todo se había
complicado y no se podía terminar de instalar o porque no daban las medidas o
porque el instalador del sistema eléctrico no llegaba. Enrique no hacía más que
mal decir, iba de un lado al otro y no paraba de usar el celular puteando
impiadosamente al miserable del electricista por no llegar a tiempo. Dentro de
la fábrica había como 30 personas que se movían de un lado al otro rápidamente
intentando solucionar los problemas que se suscitaban en el ensamblado de la máquina.
En un momento el celular de enrique se ilumina y vibra levemente en señal que
un nuevo mensaje había entrado. Al inclinar su cabeza para leerlo detiene su
movimiento y toca con su mano derecha su barbilla, se saca el casco protector,
habla algo con el encargado y comienza un rápido trote en busca de las llaves
de la camioneta, en algunos segundos ya se encontraba manejando rumbo a la
autopista.
Señor Carlos tiene una llamada en la línea 3 es el gerente
de sistemas de IBM.
– Estimado Ingeniero como está usted- con gran amabilidad Carlos Rutini atendía al capo de la empresa que es su principal cliente, mientras el dialogo se extendía los ojos de Carlos se iban agrandando y su rostro denotaba un rojo prominente en señal de un fastidio que se instalaba en su ser y nada podría detenerlo.
– Pero escúcheme ingeniero ustedes no pueden hacer eso, nosotros hace diez años le cumplimos todos sus requerimientos- La furia ya colapsaba su ser
- mire hágame un favor, porque no se va a la reputa madre que lo repario- el golpe que dio el tubo del teléfono sobre la base retumbo en toda la oficina- La voz dulce de la secretaria que hacia una pregunta inoportuna;
- Esta bien Señor?
– si querida estoy bárbaro solo que el sueldo te lo voy a pagar el día me dejen de caer pijas de punta.
La secretaria se sonrojo y se escondió en su oficina entendiendo que hoy no era un gran día. Carlos se sentó en el sillón que esta frente al ventanal, tiro su cabeza para atrás como buscando una explicación en alguna parte mientras pensaba que todo iba a ser COMPLICADO.
Señor, disculpe que lo moleste nuevamente, tiene un llamado por la 4, Carlos se levanta pensando que ya nada podría ser peor y resignado levanta el tubo
- Diga, a qué hora?, ok, voy para allá.
– Estimado Ingeniero como está usted- con gran amabilidad Carlos Rutini atendía al capo de la empresa que es su principal cliente, mientras el dialogo se extendía los ojos de Carlos se iban agrandando y su rostro denotaba un rojo prominente en señal de un fastidio que se instalaba en su ser y nada podría detenerlo.
– Pero escúcheme ingeniero ustedes no pueden hacer eso, nosotros hace diez años le cumplimos todos sus requerimientos- La furia ya colapsaba su ser
- mire hágame un favor, porque no se va a la reputa madre que lo repario- el golpe que dio el tubo del teléfono sobre la base retumbo en toda la oficina- La voz dulce de la secretaria que hacia una pregunta inoportuna;
- Esta bien Señor?
– si querida estoy bárbaro solo que el sueldo te lo voy a pagar el día me dejen de caer pijas de punta.
La secretaria se sonrojo y se escondió en su oficina entendiendo que hoy no era un gran día. Carlos se sentó en el sillón que esta frente al ventanal, tiro su cabeza para atrás como buscando una explicación en alguna parte mientras pensaba que todo iba a ser COMPLICADO.
Señor, disculpe que lo moleste nuevamente, tiene un llamado por la 4, Carlos se levanta pensando que ya nada podría ser peor y resignado levanta el tubo
- Diga, a qué hora?, ok, voy para allá.
-Hola Jorge cómo va?
- Que haces Mauricio, como va esa campaña?
- Bien, cada día tenemos un punto más, sé que vamos a llagar al ballotage
- Si, me dicen que vienen midiendo cada día mejor en la provincia
- Estamos haciendo un buen trabajo, me tenes que dar una mano con algunos temas, solo algunos segundos al aire en el programa de Lanata o Longo me ayudaría mucho
- Quédate tranqui lo arreglamos, te llaman de producción en la semana
-Ok, dale te mando un abrazo
- Otro, cuídate
Al colgar Jorge se prende un pucho y mientras abre la ventana para que el humo no fastidie a nadie percibe que el teléfono vuelve a vibrar y observa en la pantalla que es ahora Daniel el que llama.
-Hola Dani, querido cómo va?
-Todo Bien Jorgito, te molesto para ver si nos podes dar una mano con la difusión de un acto que hacemos en la Matanza?
- No hay drama Dani, te llaman de producción y acordamos detalles
- Te debo una, te mando un abrazo
- Otro, hablamos tranqui otro día
Ya habían pasado al menos 30 llamadas en el día y era un día normal, en esta locura de los medios cada paso es estratégico para sobrevivir y ser líderes. El sabor del tabaco se escurría entre sus labios mientras observaba los cientos de galardones que adornaban las paredes de su oficina. Algún bocinazo de colectivo junto a una sirena lejana llevaban a la realidad de una ciudad loca y sin pausa que amenazante propone una rutina que no afloja…..y otra vez el teléfono…
-Hola Jorge cómo va?
- que haces príncipe, todo bien?
- te la hago corta, te esperamos a las 19hs en el lugar de siempre, venite preparado que hoy no va a ser fácil.
- Ok, allí estaré
- Que haces Mauricio, como va esa campaña?
- Bien, cada día tenemos un punto más, sé que vamos a llagar al ballotage
- Si, me dicen que vienen midiendo cada día mejor en la provincia
- Estamos haciendo un buen trabajo, me tenes que dar una mano con algunos temas, solo algunos segundos al aire en el programa de Lanata o Longo me ayudaría mucho
- Quédate tranqui lo arreglamos, te llaman de producción en la semana
-Ok, dale te mando un abrazo
- Otro, cuídate
Al colgar Jorge se prende un pucho y mientras abre la ventana para que el humo no fastidie a nadie percibe que el teléfono vuelve a vibrar y observa en la pantalla que es ahora Daniel el que llama.
-Hola Dani, querido cómo va?
-Todo Bien Jorgito, te molesto para ver si nos podes dar una mano con la difusión de un acto que hacemos en la Matanza?
- No hay drama Dani, te llaman de producción y acordamos detalles
- Te debo una, te mando un abrazo
- Otro, hablamos tranqui otro día
Ya habían pasado al menos 30 llamadas en el día y era un día normal, en esta locura de los medios cada paso es estratégico para sobrevivir y ser líderes. El sabor del tabaco se escurría entre sus labios mientras observaba los cientos de galardones que adornaban las paredes de su oficina. Algún bocinazo de colectivo junto a una sirena lejana llevaban a la realidad de una ciudad loca y sin pausa que amenazante propone una rutina que no afloja…..y otra vez el teléfono…
-Hola Jorge cómo va?
- que haces príncipe, todo bien?
- te la hago corta, te esperamos a las 19hs en el lugar de siempre, venite preparado que hoy no va a ser fácil.
- Ok, allí estaré
-El yate navegaba a velocidad media por el rio San Antonio
mientras el sol se ocultaba lentamente en un horizonte mezcla de naranja y marrón,
la briza suave moldeaba la melena de una hermosa rubia que bebía un champan
bien frio y con una sonrisa cómplice devolvía un piropo oportuno de Ito el
marinero que conducía con mucha precisión a la gran embarcación. En una
reposera de espaldas a los últimos rayos de sol
el capitán contemplaba la magnificencia de tan increíble paisaje junto a
una morocha de importante presencia delantera y diminuto traje de baño. Solo la
sirena de un buque de Prefectura pudo destruir ese maravilloso encanto lindante
con el paraíso. Por el alto parlante el comandante de la nave se dirige al
Capitán:
- Nos va a tener que acompañar, tenemos ordenes de llevarlo en forma urgente, no podemos darle más información
El capitán sin mucha oposición paso al buque de prefectura y se marchó saludando a su marinero y a las hermosas damas que sorprendidas quedaron en el yate.
- Nos va a tener que acompañar, tenemos ordenes de llevarlo en forma urgente, no podemos darle más información
El capitán sin mucha oposición paso al buque de prefectura y se marchó saludando a su marinero y a las hermosas damas que sorprendidas quedaron en el yate.
Siendo prácticamente las 19 horas, la cancha del Club Social
de los Amigos de siempre se veía muy bien regada, una pelota nueva ubicada en
el centro justo del círculo central y un
grupo de señores mayores ensayando un especie de precalentamiento mientras
esperaban la llegada del resto de los jugadores. El primero en llegar fue
Carlos y casi enseguida llego el príncipe, luego llegaron Jorge, Julio, Miguel,
Marcelo y Enrique, a alguien se le ocurrió preguntar por el Capitán y en ese
preciso momento un ruido ensordecedor se dejó sentir a escasos metros, un vuelo
rasante del helicóptero de Prefectura anunciaba el aterrizaje urgente en la
cancha de al lado. Como un gran actor de cine yanqui, así bajaba el capitán,
con una musculosa desteñida y con marcas de rímel, una bermuda caribeña y un
par de hawaianas al tono.
“Hay equipo”, grito el príncipe mientras repartía camisetas y daba instrucciones de como plantear el juego.
“Hay equipo”, grito el príncipe mientras repartía camisetas y daba instrucciones de como plantear el juego.
Por solo noventa minutos lo más importe de sus vidas será
jugar con sus amigos y dar todo por el equipo, por solo noventa minutos
volverán a ser niños, sin rutinas ni compromisos, sin apuros ni amarguras, son
solo 90 minutos, todos iguales, solo amigos y algún que otro gol que los hace
llegar casi a la felicidad perfecta.
Y así terminaba el día entre gritos y murmullos, una voz
ronca que increpa: “Pega pucho, pégale la concha de tu hermana “
Y el bombazo con destino de red solo completa el griterío con algunas palabras más o menos como estas: “ QUE GOLAZO la puta que los pariooooooooo”
Y el bombazo con destino de red solo completa el griterío con algunas palabras más o menos como estas: “ QUE GOLAZO la puta que los pariooooooooo”