El
equipo de la región de la Lombardia, en la anteúltima fecha juega contra el
Inter de visitante y ante el asombro de propios y extraños, derrota al equipo
de Milán con un categórico tres a cero. Quedándose con el segundo lugar en la
tabla de posiciones.
La última
fecha se jugaría dentro de 7 días, el fixture se había transformado en un
mágico estratega de suspenso y emociones, para ese momento solo importaba ver
que la definición del torneo se produciría en el enfrentamiento entre el
Brescia y la Juve. Habían pasado más de 30 años desde que el mayor torneo
italiano no se definía en la última fecha
El
Brescia era un equipo desconocido para la mayoría de los argentinos, salvo para
los habitantes de General Arenales en la provincia de Buenos Aires, ya que un
oriundo de esos pagos era el jugador estrella del equipo.
Emilio
Marinelli había emigrado a Italia después de la crisis del 2001, por ese
entonces tenía apenas 16 años, estudiaba en la escuela nacional y había sido
elegido como mejor jugador en los torneos Intercolegiales del año 2000, ese
mismo año ya jugaba en la quinta división del Arenales Fútbol Club.
Unos
meses antes de que viajara junto a su familia rumbo a una nueva vida, debuto en
la primera división justo en el partido definitorio por el campeonato de la
liga local, hizo el gol del triunfo que acabaría con la sequía de títulos del
Arenales por lo que ese partido quedo grabado en los corazones de todos los
vecinos de la ciudad.
Emilio
Marinelli se había convertido en un verdadero héroe y no pocos hinchas del
rojiblanco soñaban que con ese jugador iban a tener grandes posibilidades en
los torneos regionales y hasta proyectaban un futuro seguro en el nacional B,
la segunda categoría más importante del fútbol argentino.
Las crisis
en la Argentina no avisan, quizás porque siempre estamos en crisis, pero hay
crisis y crisis y la del 2001 sí que fue complicada. Los Marinelli que tenían
una pequeña Pyme donde fabricaban piezas plásticas para los flotadores de los
tanques de agua se fundieron y tuvieron que vender todo para pagar la
indemnización de los empleados y otras deudas.
Por
suerte un tío de Emilio que vivía en Italia les ofreció trabajo y en el mes de
octubre del 2001 la familia completa se mudó para intentar recomponer una vida
que se les había hecho muy cuesta arriba en los últimos meses
Emilio
no quería marcharse, era muy feliz en Arenales, vivía una adolescencia a pleno
entre el deporte que amaba y sus amigos que eran como una legión inseparable
dispuestos a dar todo por el otro.
La
tarde en que sus amigos se enteraron de la terrible noticia fue muy particular,
en el pueblo los conocían como los cuatro y medio, porque cuatro de ellos
median como un metro ochenta, el que desentonaba era el enano Manuel que no
llegaba al metro cincuenta.
Iban a
todos lados juntos y si alguno no podía ir a una fiesta o a un partido no iba
ninguno. Emilio sabía que no sería nada fácil dar ese anuncio, pero tomo coraje
y les dijo que en unos días se marcharía con su familia rumbo al norte de
Italia, cerca de la zona de la Lombardía. Manuel y Esteban se cagaban de risa porque
pensaban que era una joda, Carucha Rivero, que era el más duro del grupo, no
podía decir palabra y el Chicho Troncone el mas compinche de Emi lo abrazo por
un largo rato, recién allí cayeron Manuel y Esteban transformando su sonrisa en
un semblante de sorpresa y tristeza.
Chicho
lo alejo unos centímetros y con una de sus manos en el hombro le clavo una
mirada penetrante, le dijo que necesitaba que le hiciera una promesa:
-
Quiero que cuando seas un jugador famoso y
consagrado en Europa vuelvas para ser campeón con el Arenales Fútbol Club.
Emi
esbozo una sonrisa mentirosa y les dijo que claro que iba a volver, abrió la campera
bajando abruptamente el cierre cremallera para dejar a la vista la casaca
rojiblanca del Arenales Fútbol Club y con su mano en el corazón expreso:
-
Lo juro por estos colores que voy a volver
El
partido final del scudetto se había tornado en un atractivo internacional, no
solo por la disputa entre un equipo poderoso y multicampeón, como era la Juve,
que jugaría contra un equipo pequeño acostumbrado a jugar en las categorías
inferiores del fútbol italiano, como era el Brescia.
Ese día
en Arenales nadie dejaría de ver la gran final, Chicho junto a sus amigos
habían armado una pantalla gigante en la plaza central del pueblo, mandaron a
hacer camisetas del Brescia con el número 16, el que usaba Emilio, para
repartir entre la gente.
Los
relatores italianos hacían referencia a la lucha entre David contra Goliat, y aunque
las simpatías por el equipo chico eran muchas, la realidad indicaba que eran
pocas las probabilidades que impedirían que la Juve se quede con un nuevo
scudetto, máxime si jugaban en su estadio.
Cuando
los equipos salieron a la cancha, miles de papelitos volaban por la plaza, la
iglesia que estaba en frente tenía en su puerta principal una gran foto de
Emilio y debajo una leyenda manuscrita que decía: “Arenales reza por Emi”, mas
allá el mismísimo cura Mario se aferraba a la soga de la campana, ensayando un
repique histriónico a modo de aliento como si fuera el jefe la hinchada más
fiel.
Cada
vez que las cámaras enfocaban a Emi todo el mundo gritaba y el cura meta darle
a la campana como queriendo inflamar los tímpanos, eran como truenos de algarabías
con la fuerza necesaria para cruzar el atlántico y llegar al propio JUVENTUS
STADIUM
El
partido no salía del cero a cero, un resultado que coronaba campeón al equipo
de Turín, a los 30 minutos del segundo tiempo, Emilio recoge un rebote, elude a
dos jugadores y cuando estaba entrando al área, pica la pelota de forma genial,
el arquero solo atino a elevar sus brazos, pero ya nada detendría el destino de
red de ese balón. Un gol histórico acaba de ocurrir para el Brescia y para todo
General Arenales
Chicho
y Manuel no paraba de abrazarse, mientras Carucha, muy sereno como siempre,
dijo:
-
¿Vieron eso muchachos, lo vieron?
- Si
fue un gol de otro planeta, de otra galaxia
- No,
no me refiero al gol, me refiero al festejo, ¿vieron que tenía debajo de la
camiseta del Brescia?
-
Déjate de joder, mira si vamos a ver eso después del gol que hizo este animal
-
Ustedes son unos boludos importantes, no vieron lo mejor, debajo de la camiseta
tenía otra camiseta, la del Arenales Fútbol Club
- No
me jodas Carucha que hoy no estamos para mas emociones
- Fíjate
que ahora pasan la repetición, fíjate ahí lo tenes…
-
Chicho tardo unos segundos en volver en si después de ver a su amigo del alma,
máxima estrella del calcio italiano, jugando la final de su vida con la
camiseta del Arenales
EL
Brescia fue campeón, todo Arenales festejo y al cura le salieron yagas en las
manos de tanto repiquetear las campanas
Al
otro día todos los diarios de Europa hacían alusión a la gran hazaña del
Brescia y la irrupción de un nuevo crack mundial como lo era Emiliano
Marinelli.
Los noticieros
de Buenos Aires querían saber dónde quedaba General Arenales y como podía ser
que un ignoto jugador argentino que triunfa en Italia no fuese hincha de un
club de los grandes de nuestro país sino de un simple club chacarero como lo
era el Arenales Fútbol Club.
Aquel
mismo año Emi fue vendido al Real Madrid, en poco tiempo se transformó en uno
de los máximos goleadores del fútbol español, no pudo jugar en la selección
Nacional porque había participado en algunos partidos de las selecciones
juveniles de Italia, al mudarse a Madrid tomo la decisión de no jugar en otra
selección que no sea la Argentina, pero la FIFA nunca lo autorizo ni hizo
posible su deseo.
Para
el año 2015 Emilio llevaba 4 exitosas temporadas en el Real, era el máximo goleador
de la Liga y ganador de 2 balones de Oro.
Chicho
volvía de Junin, a donde había ido a ver la final de la Champions entre el Real
y el Mancheter City, Emilio lo había llamado temprano como lo hacia cada vez
que jugaba un partido, todo era perfecto, el Real campeón, su amigo el mejor
jugador del partido y el sol a pleno bajando entre los campos nutridos de
girasoles, la ruta 50 estaba cargada de camiones, eran tiempos de cosecha.
Nunca
se supo bien si fue el sol que lo encandilo o que por esquivar un pozo termino
volcando, lo cierto es que el accidente fue muy grave y las posibilidades de
recuperación casi nulas.
Hacía
casi 10 días que no reaccionaba, había entrado en un estado cuasi vegetativo a
raíz de una fractura en el cráneo que inflamo su cerebro.
La
sala de terapia intensiva estaba solo ocupada por chicho, varios cables y
mangueras se aferraban a su cuerpo, algunos aparatos daban señales sonoras o
indicaciones digitales.
En un inconsciente
se dibujaban mil escenas, que se veían muy reales o quizás así parecían, su
deseo de vivir y sus proyectos inconclusos exponían las razones para volver a
despertar
Algo
milagroso estaba ocurriendo, Chicho abrió los ojos, a su lado una figura humana
lo contemplaba tiernamente, intento hablar, pero no pudo, quizás no tenía la
suficiente fuerza para accionar sus cuerdas bocales. Quien estaba a su lado acerco
el oído a corta distancia de sus labios
-
Emi viniste a verme, ¿estoy hecho mierda no? No
se si salgo de esta, escúchame bien lo que te voy a decir, escucha por favor:
Si vos cumplís tu promesa, me salvo seguro, tenes que volver, hay que ganar el
regional y quiero estar vivo para verlo
Dos
meses después
El
diario deportivo Marca, uno de los más importantes de España, titulaba, “Emilio
Marinelli anuncia su salida del Real Madrid para jugar en el Arenales Fútbol
Club”
Desde
ese día el Arenales fue uno de los clubes más famosos de la Argentina, miles de
hinchas del todo el mundo querían ahora visitar su pequeña cancha para ver
jugar a uno de los mejores jugadores de fútbol de la historia, que estando en
la élite había decidido volver al club que lo vio nacer.
El 20
de octubre del 2016, volvía a armarse una pantalla gigante en el centro de la
plaza de Arenales, el Club jugaba la final por el ascenso al Nacional B contra
CHACO FOR EVER, todo el pueblo estaba en esa plaza, el cura volvía a repicar
las campanas. Pero Chicho, Carucha, Manuel y Esteban estaban en el estadio
municipal del San Luis donde se iba a disputar el partido más importante de la
vida del Arenales Futbol Club
Aquel día
millones de televidentes de todo el planeta estaban viendo la final de una
tercera categoría del fútbol argentino, periodistas de los medios más
destacados habían llegado a la ciudad de san Luis para ver, según ellos, un
hecho épico e infrecuente como un profesional devenido en amateur, siendo uno los
jugadores más famosos, por el cual muchos clubes pagarían millones de dólares,
hoy este jugando en un club de un pueblo de no más de 10000 habitantes y sin
cobrar un solo peso.
Emilio
Marinelli el que hizo famoso al Arenales Fútbol club, aquel día de octubre cumplió
su promesa, con sus 4 goles, llevaba al club de sus amores al Nacional B y al
cura Mario a ganar el récord Guinness de repicadores de campanas
La
vuelta Olímpica la dio junto a sus amigos refrendando esos lazos de hermandad
que solo el sentimiento que roza el misticismo es capaz de explicar
Desde ese
entonces miles de turistas de todo el mundo, apasionados por el futbol, van a
General Arenales para conocer el famoso club en donde juega Emilio.
Al
poco tiempo la FIFA cambio su resolución y Emilio pudo jugar en la selección argentina
Hoy es
sábado, el Sol de Julio brilla sobre un cielo bien celeste, el día es templado,
algo extraño si consideramos que estamos en invierno, son las tres de la tarde,
las calles de Arenales parecen un desierto, el silencio se deja engañar por el
canto de algún hornero y por un misterioso murmullo que invita a seguir
caminando para ver qué pasa más allá.
Al
llegar a la esquina de Arias y Castelli, el silencio se rinde definitivamente a
un sin números de voces que no dejan de alentar a la selección argentina, en la
plaza central, frente a la iglesia está la pantalla gigante, todo el pueblo está
allí, a un costado Carucha y Chicho reparten la camiseta argentina con el número
16, el que siempre utiliza Emilio.
El
cura no deja de repicar las campanas como dando aviso de un presagio celestial,
ejerciendo su vocación de hartante tocador de ese instrumento, hoy Argentina juega
una final por el campeonato del mundo.
El
relator de la televisión, eufórico anuncia el gran acontecimiento que estaba a
punto de suceder:
“Señoras
y Señores, hoy se juega una gran final del campeonato del mundo, hoy juega Emilio
Marinelli, el arenalence, el primer jugador en la historia del fútbol que ha de
jugar una final siendo un amateur “
La tarde se hizo noche en un instante, el silencio recupero su protagonismo, un intenso zumbido se imponía junto a una fuerte luz que apuntaba a la pupila del ojo de Chicho
El
médico, intento abrir su otro ojo cuando el zumbido desapareció
-
Chicho, ¿me escuchas?
-
Soy el Doctor Ramírez, ¿me estas escuchando?
Chicho
abrió suavemente los ojos, ciertamente encandilado por una linterna que hurgaba
vida en sus pupilas
-
¿Qué paso? ¿Dónde estoy?
-
Tuviste un fuerte golpe en la cabeza, producto
de un accidente automovilístico, un pequeño derrame te dejo en coma durante un
tiempo, por suerte el coagulo se pudo disolver y aquí estas
-
¿Qué día es hoy? ¿Dónde estoy? ¿Y Emilio, dónde
está?
Chicho
planteaba un sin numero de interrogantes, mientras trataba de ubicarse en
tiempo y espacio
-
¿Dónde esta Emilio? Dígame doctor, necesito
saberlo
El
doctor trataba de calmarlo, dando indicaciones medicas y recomendarle que era
momento de serenarse porque su estado no permitía ningún tipo de alteración
Pero
Chicho no entraba en razones, su confusión era tal que ya no sabia si estaba en
un sueño o en el algún lugar no reconocido del cielo o del infierno.
-
Por favor, quiero saber dónde está Emilio
-
Tranquilo hermano, Emilio está en Madrid ahora,
ya le vamos a avisar que despertaste, pero tenes que descansar, cabeza dura –
-
Manu ¿sos vos?, ¿Dónde estabas?
-
Estaba al pedo y como sabia que hoy ibas a
despertar me vine a hacerte el aguante, pero hermano déjate de joder y
despertate de una vez
Dos
días después Chicho era dado de alta del Hospital Municipal de Arenales, aunque
sus dudas eran mas grandes que sus certezas y su percepción de la realidad algo
dañada por una negación muy fuerte a descubrir la verdad.
Las
tardes de verano son muy especiales en Arenales, el perfume de los tilos en
flor se mezcla con la fragancia de las rosas que adornan las veredas de las
calles del centro, el calor invita al descanso mientras las chicharras no dejan
de hacerse sentir.
En la
calle Castelli 478 vive Chicho, es un chalet de los años 70 con las tejas gastadas,
pero con las paredes bien pintadas, una verja trabajada en hierro se confunde
con una ligustrina que llega hasta la mitad de la misma, al costado del portón
de entrada hay una campanilla que se utiliza para anunciar la presencia de
alguien
Eran
como las cinco de la tarde cuando alguien perturbo la extendida siesta de
chicho, entreabrió los ojos intento ver la hora, pero la insistencia de la
campana lo perturbo, corrió suavemente la cortina de tela blanca que cubría la
ventana del living y desde allí intento ver quien osaba interrumpir su siesta
veraniega, se froto los ojos una y otra vez, volvió a mirar y sin dudas
descubrió que el insistente campanero no era ni mas ni menos que el propio
EMILIO MARINELLI
El
abrazo que se dieron duro unos largos minutos, las mil preguntas que tenia
pendientes chicho no llegaron a generarse, Emilio abrió su mochila y saco de su
interior un cuadro envuelto en papel madera, estiro sus brazos como queriendo
entregar su ofrenda
-
Querido amigo vengo a cumplir mi promesa, en
este cuadro esta la ficha sellada por la asociación de la liga de fútbol zonal
en donde consta que ahora soy jugador del Arenales Fútbol Club, deje el Real
Madrid para volver al club que más quiero, pero también vuelvo porque le
prometí a Dios que si te curabas regresaría ya mismo
Chicho
se quedó inmóvil, no podía decir palabra, abrazaba a su amigo, miraba la ficha
enmarcada, se le cayeron un par de lágrimas y después de unos segundos se animo
a hablarle
- - Emi, no si esto es un sueño o es real, ya no lo sé, pero si tengo claro una cosa, que pase lo que pase te pido que esta noche me acompañes a la iglesia
-
Así lo haremos mi amigo, vamos a agradecerle
juntos a Dios por darte esta segunda oportunidad
-
Si claro, eso también vamos hacer, pero antes
tenes que ayudarme a cortar la soga de la campana de la iglesia, no quiero
volver a escuchar mas un repique de campanas hecho por el cura Mario
-
Chicho ¿qué decís? Si la iglesia nunca tuvo
campanas
Otra estampa más de una colección de relatos futboleros, que en lo personal reviven de manera intensa,cautivadora y hasta por momentos muy emocionantes de un deporte que muchos amamos.No puedo saber si se ajusta a un hecho verídico o sólo es una ficción per logra que el lector se reconozca tal vez en algunos de los personajes, pero además, para aquellos que nos introducimos en la vivencia del autor, consider podremos ser capaces de imaginar a cada uno de esos jóvenes, sintiendo, extrañando, riendo,llorando y sobre todo reconociendo al amigo que los saco del anonimato. Felicitaciones Fabian!!!
ResponderEliminar