lunes, 10 de mayo de 2021

El Jugador que hizo famoso al Arenales Fútbol Club

 

 Ese año el calcio se había transformado en un torneo apasionante, la clásica disputa entre la Juventus y el Inter por obtener el scudetto se veía relativizada por la ascendente campaña del humilde Brescia.

El equipo de la región de la Lombardia, en la anteúltima fecha juega contra el Inter de visitante y ante el asombro de propios y extraños, derrota al equipo de Milán con un categórico tres a cero. Quedándose con el segundo lugar en la tabla de posiciones.

La última fecha se jugaría dentro de 7 días, el fixture se había transformado en un mágico estratega de suspenso y emociones, para ese momento solo importaba ver que la definición del torneo se produciría en el enfrentamiento entre el Brescia y la Juve. Habían pasado más de 30 años desde que el mayor torneo italiano no se definía en la última fecha

El Brescia era un equipo desconocido para la mayoría de los argentinos, salvo para los habitantes de General Arenales en la provincia de Buenos Aires, ya que un oriundo de esos pagos era el jugador estrella del equipo.

Emilio Marinelli había emigrado a Italia después de la crisis del 2001, por ese entonces tenía apenas 16 años, estudiaba en la escuela nacional y había sido elegido como mejor jugador en los torneos Intercolegiales del año 2000, ese mismo año ya jugaba en la quinta división del Arenales Fútbol Club.

Unos meses antes de que viajara junto a su familia rumbo a una nueva vida, debuto en la primera división justo en el partido definitorio por el campeonato de la liga local, hizo el gol del triunfo que acabaría con la sequía de títulos del Arenales por lo que ese partido quedo grabado en los corazones de todos los vecinos de la ciudad.

Emilio Marinelli se había convertido en un verdadero héroe y no pocos hinchas del rojiblanco soñaban que con ese jugador iban a tener grandes posibilidades en los torneos regionales y hasta proyectaban un futuro seguro en el nacional B, la segunda categoría más importante del fútbol argentino.

Las crisis en la Argentina no avisan, quizás porque siempre estamos en crisis, pero hay crisis y crisis y la del 2001 sí que fue complicada. Los Marinelli que tenían una pequeña Pyme donde fabricaban piezas plásticas para los flotadores de los tanques de agua se fundieron y tuvieron que vender todo para pagar la indemnización de los empleados y otras deudas.

Por suerte un tío de Emilio que vivía en Italia les ofreció trabajo y en el mes de octubre del 2001 la familia completa se mudó para intentar recomponer una vida que se les había hecho muy cuesta arriba en los últimos meses

Emilio no quería marcharse, era muy feliz en Arenales, vivía una adolescencia a pleno entre el deporte que amaba y sus amigos que eran como una legión inseparable dispuestos a dar todo por el otro.

La tarde en que sus amigos se enteraron de la terrible noticia fue muy particular, en el pueblo los conocían como los cuatro y medio, porque cuatro de ellos median como un metro ochenta, el que desentonaba era el enano Manuel que no llegaba al metro cincuenta.

Iban a todos lados juntos y si alguno no podía ir a una fiesta o a un partido no iba ninguno. Emilio sabía que no sería nada fácil dar ese anuncio, pero tomo coraje y les dijo que en unos días se marcharía con su familia rumbo al norte de Italia, cerca de la zona de la Lombardía. Manuel y Esteban se cagaban de risa porque pensaban que era una joda, Carucha Rivero, que era el más duro del grupo, no podía decir palabra y el Chicho Troncone el mas compinche de Emi lo abrazo por un largo rato, recién allí cayeron Manuel y Esteban transformando su sonrisa en un semblante de sorpresa y tristeza.

Chicho lo alejo unos centímetros y con una de sus manos en el hombro le clavo una mirada penetrante, le dijo que necesitaba que le hiciera una promesa:

-        Quiero que cuando seas un jugador famoso y consagrado en Europa vuelvas para ser campeón con el Arenales Fútbol Club.

Emi esbozo una sonrisa mentirosa y les dijo que claro que iba a volver, abrió la campera bajando abruptamente el cierre cremallera para dejar a la vista la casaca rojiblanca del Arenales Fútbol Club y con su mano en el corazón expreso:

-        Lo juro por estos colores que voy a volver

El partido final del scudetto se había tornado en un atractivo internacional, no solo por la disputa entre un equipo poderoso y multicampeón, como era la Juve, que jugaría contra un equipo pequeño acostumbrado a jugar en las categorías inferiores del fútbol italiano, como era el Brescia.

Ese día en Arenales nadie dejaría de ver la gran final, Chicho junto a sus amigos habían armado una pantalla gigante en la plaza central del pueblo, mandaron a hacer camisetas del Brescia con el número 16, el que usaba Emilio, para repartir entre la gente.

Los relatores italianos hacían referencia a la lucha entre David contra Goliat, y aunque las simpatías por el equipo chico eran muchas, la realidad indicaba que eran pocas las probabilidades que impedirían que la Juve se quede con un nuevo scudetto, máxime si jugaban en su estadio.

Cuando los equipos salieron a la cancha, miles de papelitos volaban por la plaza, la iglesia que estaba en frente tenía en su puerta principal una gran foto de Emilio y debajo una leyenda manuscrita que decía: “Arenales reza por Emi”, mas allá el mismísimo cura Mario se aferraba a la soga de la campana, ensayando un repique histriónico a modo de aliento como si fuera el jefe la hinchada más fiel.

Cada vez que las cámaras enfocaban a Emi todo el mundo gritaba y el cura meta darle a la campana como queriendo inflamar los tímpanos, eran como truenos de algarabías con la fuerza necesaria para cruzar el atlántico y llegar al propio JUVENTUS STADIUM

El partido no salía del cero a cero, un resultado que coronaba campeón al equipo de Turín, a los 30 minutos del segundo tiempo, Emilio recoge un rebote, elude a dos jugadores y cuando estaba entrando al área, pica la pelota de forma genial, el arquero solo atino a elevar sus brazos, pero ya nada detendría el destino de red de ese balón. Un gol histórico acaba de ocurrir para el Brescia y para todo General Arenales

Chicho y Manuel no paraba de abrazarse, mientras Carucha, muy sereno como siempre, dijo:

- ¿Vieron eso muchachos, lo vieron?

- Si fue un gol de otro planeta, de otra galaxia

- No, no me refiero al gol, me refiero al festejo, ¿vieron que tenía debajo de la camiseta del Brescia?

- Déjate de joder, mira si vamos a ver eso después del gol que hizo este animal

- Ustedes son unos boludos importantes, no vieron lo mejor, debajo de la camiseta tenía otra camiseta, la del Arenales Fútbol Club

- No me jodas Carucha que hoy no estamos para mas emociones

- Fíjate que ahora pasan la repetición, fíjate ahí lo tenes…

- Chicho tardo unos segundos en volver en si después de ver a su amigo del alma, máxima estrella del calcio italiano, jugando la final de su vida con la camiseta del Arenales

EL Brescia fue campeón, todo Arenales festejo y al cura le salieron yagas en las manos de tanto repiquetear las campanas

Al otro día todos los diarios de Europa hacían alusión a la gran hazaña del Brescia y la irrupción de un nuevo crack mundial como lo era Emiliano Marinelli.

Los noticieros de Buenos Aires querían saber dónde quedaba General Arenales y como podía ser que un ignoto jugador argentino que triunfa en Italia no fuese hincha de un club de los grandes de nuestro país sino de un simple club chacarero como lo era el Arenales Fútbol Club.

Aquel mismo año Emi fue vendido al Real Madrid, en poco tiempo se transformó en uno de los máximos goleadores del fútbol español, no pudo jugar en la selección Nacional porque había participado en algunos partidos de las selecciones juveniles de Italia, al mudarse a Madrid tomo la decisión de no jugar en otra selección que no sea la Argentina, pero la FIFA nunca lo autorizo ni hizo posible su deseo.

Para el año 2015 Emilio llevaba 4 exitosas temporadas en el Real, era el máximo goleador de la Liga y ganador de 2 balones de Oro.

 

Chicho volvía de Junin, a donde había ido a ver la final de la Champions entre el Real y el Mancheter City, Emilio lo había llamado temprano como lo hacia cada vez que jugaba un partido, todo era perfecto, el Real campeón, su amigo el mejor jugador del partido y el sol a pleno bajando entre los campos nutridos de girasoles, la ruta 50 estaba cargada de camiones, eran tiempos de cosecha.

Nunca se supo bien si fue el sol que lo encandilo o que por esquivar un pozo termino volcando, lo cierto es que el accidente fue muy grave y las posibilidades de recuperación casi nulas.

Hacía casi 10 días que no reaccionaba, había entrado en un estado cuasi vegetativo a raíz de una fractura en el cráneo que inflamo su cerebro.

La sala de terapia intensiva estaba solo ocupada por chicho, varios cables y mangueras se aferraban a su cuerpo, algunos aparatos daban señales sonoras o indicaciones digitales.

En un inconsciente se dibujaban mil escenas, que se veían muy reales o quizás así parecían, su deseo de vivir y sus proyectos inconclusos exponían las razones para volver a despertar

Algo milagroso estaba ocurriendo, Chicho abrió los ojos, a su lado una figura humana lo contemplaba tiernamente, intento hablar, pero no pudo, quizás no tenía la suficiente fuerza para accionar sus cuerdas bocales. Quien estaba a su lado acerco el oído a corta distancia de sus labios

-        Emi viniste a verme, ¿estoy hecho mierda no? No se si salgo de esta, escúchame bien lo que te voy a decir, escucha por favor: Si vos cumplís tu promesa, me salvo seguro, tenes que volver, hay que ganar el regional y quiero estar vivo para verlo

Dos meses después

El diario deportivo Marca, uno de los más importantes de España, titulaba, “Emilio Marinelli anuncia su salida del Real Madrid para jugar en el Arenales Fútbol Club”

Desde ese día el Arenales fue uno de los clubes más famosos de la Argentina, miles de hinchas del todo el mundo querían ahora visitar su pequeña cancha para ver jugar a uno de los mejores jugadores de fútbol de la historia, que estando en la élite había decidido volver al club que lo vio nacer.

El 20 de octubre del 2016, volvía a armarse una pantalla gigante en el centro de la plaza de Arenales, el Club jugaba la final por el ascenso al Nacional B contra CHACO FOR EVER, todo el pueblo estaba en esa plaza, el cura volvía a repicar las campanas. Pero Chicho, Carucha, Manuel y Esteban estaban en el estadio municipal del San Luis donde se iba a disputar el partido más importante de la vida del Arenales Futbol Club

Aquel día millones de televidentes de todo el planeta estaban viendo la final de una tercera categoría del fútbol argentino, periodistas de los medios más destacados habían llegado a la ciudad de san Luis para ver, según ellos, un hecho épico e infrecuente como un profesional devenido en amateur, siendo uno los jugadores más famosos, por el cual muchos clubes pagarían millones de dólares, hoy este jugando en un club de un pueblo de no más de 10000 habitantes y sin cobrar un solo peso.

Emilio Marinelli el que hizo famoso al Arenales Fútbol club, aquel día de octubre cumplió su promesa, con sus 4 goles, llevaba al club de sus amores al Nacional B y al cura Mario a ganar el récord Guinness de repicadores de campanas

La vuelta Olímpica la dio junto a sus amigos refrendando esos lazos de hermandad que solo el sentimiento que roza el misticismo es capaz de explicar

Desde ese entonces miles de turistas de todo el mundo, apasionados por el futbol, van a General Arenales para conocer el famoso club en donde juega Emilio.

Al poco tiempo la FIFA cambio su resolución y Emilio pudo jugar en la selección argentina

Hoy es sábado, el Sol de Julio brilla sobre un cielo bien celeste, el día es templado, algo extraño si consideramos que estamos en invierno, son las tres de la tarde, las calles de Arenales parecen un desierto, el silencio se deja engañar por el canto de algún hornero y por un misterioso murmullo que invita a seguir caminando para ver qué pasa más allá.

Al llegar a la esquina de Arias y Castelli, el silencio se rinde definitivamente a un sin números de voces que no dejan de alentar a la selección argentina, en la plaza central, frente a la iglesia está la pantalla gigante, todo el pueblo está allí, a un costado Carucha y Chicho reparten la camiseta argentina con el número 16, el que siempre utiliza Emilio.

El cura no deja de repicar las campanas como dando aviso de un presagio celestial, ejerciendo su vocación de hartante tocador de ese instrumento, hoy Argentina juega una final por el campeonato del mundo.

El relator de la televisión, eufórico anuncia el gran acontecimiento que estaba a punto de suceder:

“Señoras y Señores, hoy se juega una gran final del campeonato del mundo, hoy juega Emilio Marinelli, el arenalence, el primer jugador en la historia del fútbol que ha de jugar una final siendo un amateur “

 La tarde se hizo noche en un instante, el silencio recupero su protagonismo, un intenso zumbido se imponía junto a una fuerte luz que apuntaba a la pupila del ojo de Chicho

El médico, intento abrir su otro ojo cuando el zumbido desapareció

-        Chicho, ¿me escuchas?

-        Soy el Doctor Ramírez, ¿me estas escuchando?

Chicho abrió suavemente los ojos, ciertamente encandilado por una linterna que hurgaba vida en sus pupilas

-        ¿Qué paso? ¿Dónde estoy?

-        Tuviste un fuerte golpe en la cabeza, producto de un accidente automovilístico, un pequeño derrame te dejo en coma durante un tiempo, por suerte el coagulo se pudo disolver y aquí estas

-        ¿Qué día es hoy? ¿Dónde estoy? ¿Y Emilio, dónde está?

Chicho planteaba un sin numero de interrogantes, mientras trataba de ubicarse en tiempo y espacio

-        ¿Dónde esta Emilio? Dígame doctor, necesito saberlo

El doctor trataba de calmarlo, dando indicaciones medicas y recomendarle que era momento de serenarse porque su estado no permitía ningún tipo de alteración

Pero Chicho no entraba en razones, su confusión era tal que ya no sabia si estaba en un sueño o en el algún lugar no reconocido del cielo o del infierno.

-        Por favor, quiero saber dónde está Emilio

-        Tranquilo hermano, Emilio está en Madrid ahora, ya le vamos a avisar que despertaste, pero tenes que descansar, cabeza dura –

-        Manu ¿sos vos?, ¿Dónde estabas?

-        Estaba al pedo y como sabia que hoy ibas a despertar me vine a hacerte el aguante, pero hermano déjate de joder y despertate de una vez

Dos días después Chicho era dado de alta del Hospital Municipal de Arenales, aunque sus dudas eran mas grandes que sus certezas y su percepción de la realidad algo dañada por una negación muy fuerte a descubrir la verdad.

Las tardes de verano son muy especiales en Arenales, el perfume de los tilos en flor se mezcla con la fragancia de las rosas que adornan las veredas de las calles del centro, el calor invita al descanso mientras las chicharras no dejan de hacerse sentir.

En la calle Castelli 478 vive Chicho, es un chalet de los años 70 con las tejas gastadas, pero con las paredes bien pintadas, una verja trabajada en hierro se confunde con una ligustrina que llega hasta la mitad de la misma, al costado del portón de entrada hay una campanilla que se utiliza para anunciar la presencia de alguien

Eran como las cinco de la tarde cuando alguien perturbo la extendida siesta de chicho, entreabrió los ojos intento ver la hora, pero la insistencia de la campana lo perturbo, corrió suavemente la cortina de tela blanca que cubría la ventana del living y desde allí intento ver quien osaba interrumpir su siesta veraniega, se froto los ojos una y otra vez, volvió a mirar y sin dudas descubrió que el insistente campanero no era ni mas ni menos que el propio EMILIO MARINELLI

El abrazo que se dieron duro unos largos minutos, las mil preguntas que tenia pendientes chicho no llegaron a generarse, Emilio abrió su mochila y saco de su interior un cuadro envuelto en papel madera, estiro sus brazos como queriendo entregar su ofrenda

-        Querido amigo vengo a cumplir mi promesa, en este cuadro esta la ficha sellada por la asociación de la liga de fútbol zonal en donde consta que ahora soy jugador del Arenales Fútbol Club, deje el Real Madrid para volver al club que más quiero, pero también vuelvo porque le prometí a Dios que si te curabas regresaría ya mismo

Chicho se quedó inmóvil, no podía decir palabra, abrazaba a su amigo, miraba la ficha enmarcada, se le cayeron un par de lágrimas y después de unos segundos se animo a hablarle

-       -        Emi, no si esto es un sueño o es real, ya no lo sé, pero si tengo claro una cosa, que pase lo que pase te pido que esta noche me acompañes a la iglesia

-        Así lo haremos mi amigo, vamos a agradecerle juntos a Dios por darte esta segunda oportunidad

-        Si claro, eso también vamos hacer, pero antes tenes que ayudarme a cortar la soga de la campana de la iglesia, no quiero volver a escuchar mas un repique de campanas hecho por el cura Mario

-        Chicho ¿qué decís? Si la iglesia nunca tuvo campanas

 

1 comentario:

  1. Otra estampa más de una colección de relatos futboleros, que en lo personal reviven de manera intensa,cautivadora y hasta por momentos muy emocionantes de un deporte que muchos amamos.No puedo saber si se ajusta a un hecho verídico o sólo es una ficción per logra que el lector se reconozca tal vez en algunos de los personajes, pero además, para aquellos que nos introducimos en la vivencia del autor, consider podremos ser capaces de imaginar a cada uno de esos jóvenes, sintiendo, extrañando, riendo,llorando y sobre todo reconociendo al amigo que los saco del anonimato. Felicitaciones Fabian!!!

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