El cachorro tenia destino de ser un buen perro de caza, su instinto a la hora de realizar un rastreo era ciertamente eficaz, podía recuperar una presa abatida sin necesidad de realizar un entrenamiento, era un extraordinario ejemplar de Branco Alemán de pelo duro. Por ser cachorro su porte presuponía un adulto con un futuro promisorio.
Omar había puesto todas sus esperanzas en este
nuevo ayudante, quien seguramente en no mucho tiempo sería un socio ideal de
jornadas de caza que sostenían su pasión profunda por algo que a él no le
gustaba llamar deporte, el Branco era todo un hallazgo que lo llenaba de
orgullo, principalmente porque nadie tenía un Branco como perro de caza y
porque en cierta manera él había sido su entrenador desde el mismo momento del
destete
Aquella mañana de otoño, Omar descendió lentamente
por la escalera hacia el sótano, encendió la luz que estaba sobre el gran
armario de metal y con una llave pequeña abrió el candado para de esa manera
dejar a la vista su pequeño arsenal. Miro pausadamente de izquierda a derecha
tratando de encontrar su Escopeta Remington 870 calibre 12, detrás de una Carabina Winchester
Calibre 22, la encontró, la saco con cuidado y tomo una caja de cartuchos, para luego volver a cerrar la puerta y poner el
candado
Frente a su casa estaba en marcha la Ford F100, en
la caja estaba el cachorro con la lengua a fuera y con su cola a todo
movimiento como demostrando la alegría que tenía al ver a su amo listo para
salir
En menos de una hora ya estaban en el campo, en
las cercanías de Santa Clarita. Omar llevaba puesto unas botas de cuero de caña
completa color marrón, una camisa camuflada con varios bolsillos y un ancho
cinturón donde se dejaban observar los 20 cachuchos de calibre 12mm, al bajar
de la camioneta el Branco pego un salto y salió corriendo rápidamente para el
centro del campo, Omar se detuvo por un instante como queriendo orientarse para
que lado había salido, a no más de 40 metros lo ve quieto, estaba como
petrificado con sus orejas paradas y su cola recta, tratando de no hacer ruido,
cargo la escopeta y extendió el gatillo hacia atrás mientras recorría los
últimos metros para llegar junto a su cachorro, muy lentamente fue poniendo en
posición de disparo a su arma, señal suficiente para que el perro dejara su
postura estática y comenzara una frenética marcha hacia el pajonal que estaba
enfrente a ellos.
En un instante 4 perdices despegaron en vuelvo
rasante como queriendo escapar de la inminente amenaza, Omar las fue siguiendo
sin que le temblara el pulso, la mira ya había enfocado al objetivo y con un
disparo exacto derribo a dos de ellas, el estallido del cartucho rompió el silencio
profundo de la llanura. Al girar su cabeza observa que el cachorro volvía hacia
el con la cola entre sus patas y las orejas caídas, se lo veía como asustando,
pero a los pocos segundos recupero su semblanza y continúo caminando junto a su
amo.
Unos minutos después del Branco volvió a marcar
una presa, Omar recargo la escopeta y enfoco la mira en la dirección marcada,
el perro corrió directo hacia ese lugar y en un instante otra perdiz tomo vuelo
rasante justo en dirección opuesta, la detonación del cartucho fue instantánea
rompiendo el silencio aparente que ya había invadido nuevamente la llanura del
campo, unos segundos después el cachorro vuelve presuroso del pajonal, con la
cola entre las patas y con una expresión temerosa. A Omar ya no le importo si
había dado en el blanco, solo se concentraba en la figura de su cachorro, había
algo que no le gustaba. Un perro de caza jamás debía mostrar temor ante una
detonación, esa sería una falla gravísima imposible de subsanar y por lo tanto
anularía toda posibilidad que el cachorro pueda ser utilizado para esas tareas.
Omar Marmani siempre ha sido un hombre pragmático
y se ha especializado en generar soluciones concretas y agudas, su postura ante
la vida ha sido muy clara, si algo no sirve ¿para que seguir con ello? Es por
eso que el fracaso en el entrenamiento de su perro de caza no era perdonable,
su didáctica había sido perfecta pero el animal por una rara circunstancia no
serbia como cazador y si no servía como cazador no servía para nada, en la
idiosincrasia del pensamiento Marmani
Su escopeta fue girando lentamente hasta enfocar
el rostro del perro asustado, un lagrimón se escurrió presuroso por el rostro
de Omar mientras el gatillo castigaba el fulminante del cartucho para dar fin a
la vida del Branco
Difícil es entender que ello no haya sido un
asesinato, pero para Omar era un acto de la Naturaleza llamada a dar
corrección, para que vivir si un fin ya no se justificaba su existencia, un
sacrificio necesario y valiente
El método Marmani solía ser una forma de ver las
cosas, absolutamente extrañas para el resto de los mortales, pero evidentemente
necesaria para dar solución inmediata ante cualquier circunstancia
Creo que fue en el campo de los Auyeris, era un
domingo de verano, el asado estaba casi listo, debajo del paraíso el calor se
podía soportar, la mesa estaba dispuesta en todo el margen de la sombra, 8
comensales, 8 sillas, 8 platos y sus correspondientes utensilios, la parrilla
repleta de rica carne y una tira de chorizos perfectamente dorados de ambos
lados. Omar conversaba con el asador mientras sostenía un vaso de vino con la
mano izquierda, un poco más allá los otros participantes charlaban
tranquilamente sentados a la mesa. El asador dio las instrucciones para que
todos se preparen porque ya salía la comida, giro por unos instantes su cabeza
para observar en donde apoyar la bandeja con todas las achuras que darían por
inaugurado el almuerzo
Fue todo muy rápido, nadie se había percatado que
el perro de los vecinos miraba intensamente los trozos de carne recién cortados
junto a los chorizos, las morcillas y los chinchulines.
La velocidad del can fue realmente admirable, de
un salto tomo uno de los chorizos y salió corriendo con la tira completa, unos
6 chorizos atados en formato de hilera.
El único que se percató de la acción fue Omar, que
en un acto reflejo saco su cuchillo, sujeto en la parte de atrás de su cintura,
y de un certero lanzamiento dio justo en el lomo del animal que unos metros después
cayo inerte en el piso. Omar camino hacia él, recogió la tira de chorizos, la
limpio un poco y la volvió a poner sobre la parrilla
El resto de los comensales miraban atónitos, se
generó un tenso silencio, hasta que Omar propuso volver a comer
El método Marmani fue haciéndose famoso por los
pagos de Santa Clarita, como suele suceder en estos casos las historias
relatadas se van haciendo cada vez más extraordinarias hasta transformarse en
mito
Se escucharon relatos diversos: Que dos ladrones
quisieron entrar al campo de Marmani y al cruzar el alambrado recibieron dos
disparos en la cabeza con tanta precisión que ambos disparos dieron en el mismo
lugar del cráneo, los mismo trascendidos sostienen que los cadáveres están
enterrados en algún lugar del campo.
Que un día volviendo de trabajar en su camioneta
por la ruta 5, un camión lo choco de atrás, Omar se bajó para pedirle los
papeles a el conductor, parece que este estaba borracho y sin parar de
insultarlo, trato de pegarle una trompada, Omar lo esquivo y saco su revolver,
el tipo se meo del susto y le pidió perdón, pero Omar le cago a tiros al
camión, el borracho salió corriendo y nadie supo nada de él.
Dicen que en un pueblo del interior la policía
caminera lo detuvo, le pidió los papeles y como tenía todo en orden comenzaron
a buscarle la manera de hacerle una multa, que no tiene el matafuegos
reglamentario, que falta la bolsa mortuoria, que el botiquín está incompleto,
parece que lo querían coimear, hasta que Omar se cansó y les dijo que todo lo
que le pedían lo guardaba en la caja baulera, así que fue hacia atrás de la camioneta, abrió el candado de la caja y
mientras los milicos se cagaban de risa, saco su escopeta del 12 y les apunto a
la cara.
Los tipos se cagaron en las patas, le suplicaron
que no les hiciera nada, así que Omar los hizo desnudar les saco la llave del
patrullero y se fue con su camioneta dejando en bolas y sin movilidad a los
policías corruptos, hizo unos metros y freno abruptamente, puso marcha atrás
hasta llegar a unos 10 metros del patrullero, se bajó de la camioneta mientras
los policías dejaban ver su cara de desesperación, tomo nuevamente la escopeta
y casi sin apuntar descargo sus dos cartuchos en las gomas delanteras del
patrullero. Puso primera y salió raudamente.
El gato de Doña Porota había desaparecido, alguien
dijo que unos días atrás se lo vio cerca de la casa de Marmani, aparentemente
parece que el gato intento comerse al canario de Omar, la jaulita estaba
colgada debajo de un árbol en el fondo del parque, el tiro le partió la cabeza
y lo que quedo del gato termino un metro bajo tierra.
Pero algo que si tenía Omar era su devoción por
los amigos, comer un buen asado en compañía de las personas a las que estimaba
era su placer supremo, allí se lo veía distendido, sonriente y muy dispuesto a
contar sus historias, que por cierto solían ser más sorprendentes que los mitos
urbanos que lo identificaban. Por supuesto que Omar siempre asistía a los
asados con sus herramientas, el juego completo de cubiertos, una tablita de
madera de cedro, una copa y una caja plástica como las que se usan para guardar
una perforadora dentro de la cual había una pistola 9 mm cargada y lista para
usar
Las historias de Omar fueron tomando más y más
fama, algunas eran reales y otras ficticias, pero se fueron replicando por
todos lados. Algunos le temían, otros lo respetaban y otros lo idolatraban
Hoy es viernes y parece que viene la suegra de
Omar a visitar a la familia, sus amigos están organizando un operativo para
secuestrar todo el armamento que tiene Marmani en su sótano, no es que
simpaticen con la suegra, pero conociendo a Omar es difícil que él no considere
a su suegra como algo absolutamente innecesario y cuando ello sucede ya sabemos
lo que puede pasar, algunos lo llaman “método Marmani”.
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